Mi hermana me regaló este verano un libro que se llama “La calavera de cristal”, de una inglesa llamada Manda Scout. Literariamente no vale mucho, por no decir nada. Pero sí son interesantes algunas de las ideas que plantea: entre ellas el tan traído (y negado en estos días por la NASA) fin del mundo vaticinado por los mayas para 2012.
Desde luego, no sé si se va a acabar el mundo en 2012 o no, pero lo parece. El planeta está cada vez más enfermo y el sistema sigue haciendo ascuas por todas partes.
Hace unos días y al hilo de un acontecimiento bastante personal que no viene al caso, abrí el messenger de una amiga y le dije: “es el último día”. Y, a continuación, ella me pasó un enlace: la Opinión de Granada cierra y, con ella, todos los trabajadores a la calle. Lo peor es que mi amiga me cuenta que esa misma mañana una chavala había firmado el contrato. No quiero ni imaginar la cara que se le debió quedar a la pobre. Pese a todo, los periódicos de Granada y todos los demás siguieron saliendo sin problemas. Ya saben, la famosa cita de Brecht que ya usan hasta los políticos peperos para atacarse unos a otros. Ahí quedó la cosa.
“Y la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido” que diría mi querido Sabina.
Ayer, otra amiga distinta de la primera me abrió el messenger: tengo crisis económico-profesional. Más que probablemente cierren la sesión del periódico digital en el que trabaja debido a la imposibilidad de encontrar un contrato de publicidad. De esto no hay confirmación oficial, pero la información llegó a mi amiga y la fuente es más que fiable, os lo puedo asegurar. En un mes, si nada lo remedia, a la calle.
Por la noche, aburrida del Internet que me consume el tiempo estúpidamente me pongo a ver una película para intentar reactivar mis neuronas dormidas con tanta noticia estúpida que leo en los periódicos españoles a través de Internet. Escojo “Los lunes al sol”. Maravillosa, sublime, Y, ante todo, tristísima. La verdad es que no podría decir cuál personaje me da más pena. De la película me quedo con dos momentos, el chiste que cuenta el ruso: “Dos camaradas que después del desplome de la URSS se encuentran. ¿Sabes que todo lo que nos dijeron del comunismo era mentira? Sí, responde el otro. ¿Pero sabes qué es lo peor? ¿Qué? Que todo lo que nos contaron del capitalismo era verdad”. El segundo gran momento es el de la discusión en el bar sobre por qué cerró el astillero. Santa, el personaje de Bardem, lo borda, el problema fue que al principio estábamos unidos, pero luego los fijos firmasteis el convenio y los eventuales nos fuimos a la calle, pero al año siguiente os tocó a vosotros y ahí ya no estábamos juntos. Lo que cedisteis al firmar el acuerdo fue el puesto de trabajo de vuestros hijos. Me pareció absolutamente genial.
Esta mañana, no sé muy bien por qué, me he puesto a escuchar a Silvio Rodríguez. He abierto youtube y me puesto a ver un vídeo de la canción “Hasta siempre comandante” a base de fotos del Che. Me puesto a pensar en mi amiga y en Los lunes al sol, en la gente de astilleros, en los mineros de Boliden (que ayer leí que han dejado la catedral hartos de pasar indiferentes ante la junta), en la gente del SOC, en Marinaleda y en todas las ilusiones rotas por el egoísmo y el afán de enriquecerse de unos cuantos y de repente me han entrado ganas de acabar con este sistema opresor de una puñetera vez.
Justo después de esa reflexión, otra amiga, distinta a las dos anteriores, ha abierto mi messenger. Su periódico ha decidido echar a la gente del departamento de administración (desde ahora de eso se encarga Madrid) y del departamento de publicidad (que, a partir de ahora, se externaliza). En la redacción, echan a los que “sobran”, previa lista en la redacción para que quede claro quiénes son y a los otros no sólo les congelan el sueldo, sino que se lo reducen. A la calle los que salen más caros y a explotar a los otros. ¿Y qué hace el comité de empresa? Lo mismo que dice “Santa” en Los lunes al sol, firma para que los que se prejubilan (los mayores de 50) tengan el máximo de indemnización posible y al resto que los jodan. Todo el mundo traga con la lista. Todo el mundo traga con los despidos y las prejubilaciones. Todo el mundo traga con la reducción de sueldo. Lo único que quiere todo el mundo es salvar su puto culo y al de los demás que le den. Lo peor es que, como en astilleros y en tantos otros casos, lo que vende ese comité de empresa son los puestos de trabajo de sus hijos. Sin embargo, los periódicos siguen saliendo, y los informativos de televisión y los de radio. Y los periodistas, como siempre, somos cómplices de nuestra situación. ¿A cuántos compañeros han echado a la calle desde que empezó la “crisis”? ¿Cuántos minutos o líneas le hemos dedicado en nuestros medios? Total no vienen a por nosotros. Hasta que vienen, claro.
En Cádiz hubo una manifestación contra la situación laboral de los periodistas al mismo tiempo que la famosa manifestación en Sevilla porque el Betis había bajado a segunda. El número de asistentes a la primera no llegó a 200. En la segunda, sino recuerdo mal, hubo 60.000.
El problema de los periodistas es que nos lo tenemos muy creído. Nos creemos importantes, fundamentales. Incluso nos hemos tragado todo el rollo ése de la libertad de expresión y el papel de protectores de la democracia y el Estado de derecho. Creemos que somos la elite intelectual y que nada tenemos que ver con la lucha de los trabajadores. Pues no, señores compañeros. Somos tan obreros como el que trabaja en una fábrica. Tan asalariados como el jornalero que trabaja en el campo. Tan precarios, o incluso más, que el camarero del bar en el que nos tomamos las copas. Y tan vulnerables a los vaivenes especulativos de esta sistema enfermo como el albañil que lleva meses sin encontrar tajo. Y, mientras no nos demos cuenta de esto, seguirán echando a compañeros y seguiremos con nuestro silencio cómplice. Total no vienen a por nosotros. Hasta que vienen, claro.
Leí la entrada completa. Es cierto todo lo que dices, debemos de hacernos respetar un poquito más cada uno en su sector. Pero ante una situación extrema es muy complicado...
ResponderEliminarUn beso
Miguel Luis.