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martes, 18 de mayo de 2010

United Flavour

Hay ciertas cosas que sólo son posibles en ciertos lugares. Mágicas coincidencias que sólo pueden darse en mágicos lugares. “United flavour” es una de esas cosas y el único lugar en el que es posible es Praga.
La magia de Praga no se le escapa al visitante. Cualquiera que haya estado en el Puente de Carlos de noche, haya recorrido Mala Strana y se haya quedado maravillado con la Catedral de San Vito sabe que Praga es uno de esos sitios para soñar y crear. Como muestra, el último disco de Sabina que recupera al Sabina de siempre, al mago indiscutible de la palabra (aunque también haya que reconocerle el mérito a Benjamín Prado que ha aportado el material cantable y la mitad del trabajo).
Sin perderme en divagaciones sabinianas, Praga, decía, es un lugar perfecto para crear y soñar. “United Flavour” es un banda formada por Carmen (una española que estudió piano y periodismo), Djei (nacido en Costa de Marfil, pasó gran parte de su vida en Francia), Jaro (de Bohemia, que empezó tocando el acordeón y ha acabado dándole a la percusión), Split (un eslovaco, de Poprad, una ciudad a unos 40 kilómetros de donde yo vivo), Standa (también de Bohemia), Velocity (nacido en Nymburk y capaz de tocar y arreglar cualquier instrumento que se precie) y Tomas (que abandonó su Praga natal durante cinco años para recorrer el mundo en busca de nuevos sonidos).
“United Flavour” es una banda multicultural en todos los sentidos. No sólo porque sus integrantes sean de diversas procedencias, sino porque la mezcla es su idiosincrasia: mezcla de sonidos de todo el mundo, mezcla de estilos, instrumentos y de idiomas (español, inglés, francés, etc). Y es una mezcla tan hermosa, tan perfecta, que una vez que empiezas a escucharlos no paras, te atrapan, te envuelven, te fascinan.
La banda como tal nació en la primavera de 2004 y en junio de 2005 grabaron su primer trabajo (compuesto por ocho canciones). El éxito fue tal que incluso hicieron una compilación llamada Revolution Project con la colaboración de numerosos artistas, no sólo checos, sino también internacionales.
Entre el otoño de 2006 y la primavera de 2007 trabajaron duro en su álbum “Unity” que es una auténtica delicia para los sentidos. Aunque siento comunicaros que no está a la venta en España. En él contaron con la colaboración “King Kalabash & Baron Black aka Big Famili” (de Martinica), la cantante eslovaca Tina, el rapero Henry D o el DJ latino “El Condorsito” (de Chile).
Desde entonces la banda no ha parado de dar conciertos. Han sido teloneros de muchísimos artistas (Kelis, Gentleman o Manu Chao, entre otros) y han tocado, además de en la República Checa, en Alemania, Suiza, Austria y Eslovaquia. En mayo de 2008, obtuvieron la plata en el International Live Award de Viena, concurso en el que participaron más de 2000 bandas.
Y es que son absolutamente geniales. Os dejo algunas de mis canciones preferidas.






martes, 16 de marzo de 2010

Cristales de Bohemia


Hay sitios cuya magia es difícil de describir. ¿Cómo explicar esa fuente de Sevilla al final de la calle Judería adornada con esos versos eternos de Cernuda? ¿Cómo definir la alegría que uno siente en Venecia cuando se encuentra ante la maravilla del Gran Canal? ¿Cómo expresar, sino con lágrimas, lo que uno siente al ver los mosaicos de San Vital en Rávena? ¿O la impresión que produce encontrarse con la catedral de Milán justo después de quedarse impresionado por la galería Vittorio Emmanuelle? ¿O la felicidad que uno siente delante de los frescos de Giotto de la capilla Scrovegni en Padova?
Hay lugares mágicos cuya alma no se puede describir. La felicidad que uno experimenta al sentirse parte de ellos se queda para uno, en ese aire que inunda los pulmones y que te hace respirar mejor y ese brillo en la mirada que te hace verlo todo con ojos limpios, como de niño.
Praga es uno de esos sitios. Y este fin de semana he podido disfrutar de ella. Siglos de historia concentrados en unas calles por las que uno se quedaría toda una vida. Historia antigua, pero también historia muy viva. La plaza de Wenceslao, el castillo, la catedral de San Vit, Mala Strana, el puente de Carlos, ese maravilloso reloj. Miles de imágenes maravillosas y de lugares impresionantes.
Ha sido un fin de semana maravilloso. En el que a los paseos interminables se ha sumado la vida cultural. He tenido la suerte de ir al Veletrezni Palac y disfrutar del arte contemporáneo checo. También fuimos a un Festival de cine solidario y vimos un documental de un director alternativo checo sobre un pueblo que vive en Siberia.
Horas de charlas, de vuelcos al corazón, de momentos mágicos. De aprender mucho. Y de ser muy feliz.
Volveré.