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domingo, 19 de diciembre de 2010

He vuelto

Cuando escribo estas letras, estamos a 19 de diciembre de 2010. Pronto hará cuatro meses que he vuelto de Eslovaquia. En cuatro meses pasan infinidad de cosas y en especial el ritmo de estos cuatro ha sido frenético. Conseguí aprobar el carnet del coche, estuve en Rouen, en Alicante y en Roma (con un proyecto europeo para formar a jóvenes periodistas en el ámbito del periodismo científico), me hice un esguince, estuve a punto de irme a Argentina y, pese a todo, sigo en Sevilla bastante perdida, en paro y sin saber muy bien qué hacer.
En el curso que hicimos a la vuelta del voluntariado nos dijeron que pasarían meses (incluso años) hasta que comprendiéramos lo que había significado para nosotros el voluntariado. Creo que en Roma empezó mi propio proceso de entendimiento de lo que había supuesto Eslovaquia en mi vida y el balance es bastante positivo, aún cuando sigo sin saber si periodísticamente me sirve de algo. Lo seguiré pensando.
Esta semana he asistido a unas jornadas organizadas por la Consejería de Empleo, un despilfarro de recursos, a mi modo de parada de entender el mundo, pero interesante. Al menos las jornadas me han servido para darme cuenta de varias cosas: necesito un twitter y darle vida a mis blogs. La frase más repetida de la gente con la que me he cruzado ha sido: “no te desanimes, mujer”. Pero como le contaba a mi amiga Estefanía el otro día, creo que en enero dejaré de buscar trabajo en el ámbito intelectual y pondré los pies en el suelo.
Estos son tiempos de crisis, en todos los sentidos de la palabra. Yo, a titulo personal, necesito cambiar de paradigma, pero aún no he encontrado la forma. Se aceptan sugerencias.

miércoles, 30 de junio de 2010

Mis artículos

Os dejo un par de artículos que he publicado sobre la situación de Kirguizistán y la problemática del Valle de Fergana:
http://guerrasconflictosarmados.suite101.net/article.cfm/valle-de-fergana-punto-caliente-del-planeta
http://guerrasconflictosarmados.suite101.net/article.cfm/kirguizistn-dice-si-a-la-democracia

sábado, 10 de abril de 2010

Pan y circo

No tengo mucho tiempo (se me acumula el trabajo por horas), así que seré breve. Hoy, como cada día, lo primero que he hecho ha sido consultar la prensa: la española y la extranjera. Noticia del día en la prensa española: el 0-2 del Madrid-Barça. Noticia del día en la prensa extranjera: la muerte en un accidente de avión del presidente polaco Lech Kaczinsky. Obviamente, no sólo la muerte (de la que ya informaron ayer), sino qué cambia eso en el panorama internacional.
Un hecho tan simple me lleva a pensar que España no es seria. El periodismo de España no es serio. Y las prioridades del periodismo español: no son serias. Así las cosas, recuerdo la máxima romana del "pan y circo" que por lo visto sigue funcionando (no hemos cambiado nada). Lo malo es que a falta de pan (recordemos que España tiene una tasa de paro del 20%), aumenta la dosis de circo.

martes, 9 de marzo de 2010

Dudas de un martes cualquiera

Esta mañana, como cada mañana, estaba tomándome mi taza de té hecho en leche y repasando la prensa nacional e internacional cuando descubrí dos noticias que captaron mi atención. La primera era de la BBC y la segunda de Le Monde; ambas se referían a esto bello país que me acoge tan cálidamente estos meses y que me hace sentir que yo también soy parte de él. Precisamente porque lo amo, creo que tengo derecho a la crítica, así que me dispongo a ejercerla.

El titular de la noticia de la BBC era el siguiente: Slovakia’s separation barrier to keep out Roma, http://news.bbc.co.uk/2/hi/europe/8548417.stm. En Ostravany, un pequeño pueblo no muy alejado del mío el alcalde ha decidido financiar con dinero público un muro de cemento de 2’2 metros de alto 150 de largo para separar a la población gitana (dos tercios del total de la localidad) del resto. ¿El motivo? Las acusaciones de los vecinos de que los gitanos roban las frutas y las verduras de los jardines de los no gitanos. De toda la noticia me quedo con una afirmación de uno de los gitanos que malviven en las chavolas: el dinero que han empleado en esto podrían haberlo usado en adecentar nuestras casas.
La segunda, me ha parecido más terrible aún, si cabe: Le Slovaquie evisage de placer les enfants roms en internat, http://www.lemonde.fr/europe/article/2010/03/08/la-slovaquie-envisage-de-placer-les-enfants-roms-en-internat_1316313_3214.html#ens_id=1278906. A tres meses de las elecciones legislativas eslovacas, el primer ministro, Rober Fico, afirma que los internados para los niños gitanos serían la única solución a los problemas de la minoría romaní en Eslovaquia. Y continúa, el objetivo sería enviar el mayor número posible de niños a los internados y desarraigarlos de la vida que llevan en los campos gitanos. Y se queda tan ancho.
Según los datos de Le Monde, en Eslovaquia hay más de 600 comunidades gitanas que viven sin electricidad ni agua corriente. La mayoría viven lejos de la próspera Bratislava. Su número oficial es de 89.000 en una población de 5,4 millones. Pero serían en realidad unos 350.000, según el etnólogo especializado en gitanos de la Academia de Ciencias Eslovaca, Arne Mann. Además, el artículo cita los siguientes datos proporcionados por Amnistía Internacional (que en numerosas ocasiones ha denunciado las dificultades que tienen los niños gitanos para acceder al sistema educativo): sólo el 3% de los niños gitanos terminan la educación secundaria y sólo un 0,3% obtiene un título universitario.

Así las cosas me he levantado del escritorio, me he asomado a la ventana y he visto, también como cada día, las chabolas de los gitanos de Stará L’ubovña. En numerosas ocasiones me conmueven esos niños sucios y risueños que me paran por la calle para preguntarme cosas ininteligibles. Cuando los miro, en edad escolar, con los dientes picados y todo el día dando vueltas en lugar de ir a la escuela recuerdo los versos de Miguel Hernández: “me duele este niño hambriento/como una grandiosa espina,/y su vivir ceniciento/resuelve mi alma de encina”.

La verdad es que no me siento con autoridad moral para dar lecciones de integración a nadie. España es una gran experta en lo que a discriminar a la población gitana se refiere. Aunque, a veces, haya un poco de esperanza como con esa maravillosa representación de La casa de Bernarda Alba por gitanas de El Vacie de la que estoy segura Lorca se sentiría la mar de orgulloso. Pese a todo, en España lo gitano tiene un valor cultural ligado a lo flamenco que le ofrece alguna salida. Pero, y no sé si es porque hablo sin más conocimiento que la mera observación, en Eslovaquia no encuentro ninguna salida esperanzadora para esta comunidad.

El otro día, en el centro en el que trabajo, estaba usando uno de los ordenadores y había un montón de niños en el taller que tienen con ellos (que he de reconocer que Terka, la encargada, una mujer estupenda de 60 años, le echa paciencia) y los sentaron en los ordenadores. Los niños se pusieron a jugar a un videojuego espantoso que consiste en ir pegando tiros a todo lo que se te cruza. Y yo pensé: joder, tienen una herramienta fantástica como es un ordenador y les permiten jugar a esto en lugar de enseñarles algo productivo. Unas semanas antes fueron las vacaciones de primavera y teníamos que organizar actividades con los chavales y me dice la coordinadora: bueno, si vienen sólo gitanos ya veremos porque ellos sólo quieren jugar a sus cosas o escuchar su música. Y yo pensando: joder, siquiera dales la oportunidad. Y de ésas, alguna más.

Y así las cosas, el dinero público sirve para que los gitanos jueguen a juegos violentos, para convertir sus chabolas en guetos o para mandarlos a internados y robarles su cultura. Y así las cosas yo me pregunto como el gitano de Ostraveny: ¿no sería mejor invertir el dinero público en garantizarles un acceso real e igualitario a la educación, a la sanidad, al mercado laboral y a una vivienda digna? Pregunto.

Las chabolas que se ven desde mi casa




La residencia del señor Fico en Bratislava

sábado, 14 de noviembre de 2009

¿Casualidades?

Mi hermana me regaló este verano un libro que se llama “La calavera de cristal”, de una inglesa llamada Manda Scout. Literariamente no vale mucho, por no decir nada. Pero sí son interesantes algunas de las ideas que plantea: entre ellas el tan traído (y negado en estos días por la NASA) fin del mundo vaticinado por los mayas para 2012.
Desde luego, no sé si se va a acabar el mundo en 2012 o no, pero lo parece. El planeta está cada vez más enfermo y el sistema sigue haciendo ascuas por todas partes.
Hace unos días y al hilo de un acontecimiento bastante personal que no viene al caso, abrí el messenger de una amiga y le dije: “es el último día”. Y, a continuación, ella me pasó un enlace: la Opinión de Granada cierra y, con ella, todos los trabajadores a la calle. Lo peor es que mi amiga me cuenta que esa misma mañana una chavala había firmado el contrato. No quiero ni imaginar la cara que se le debió quedar a la pobre. Pese a todo, los periódicos de Granada y todos los demás siguieron saliendo sin problemas. Ya saben, la famosa cita de Brecht que ya usan hasta los políticos peperos para atacarse unos a otros. Ahí quedó la cosa.
“Y la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido” que diría mi querido Sabina.
Ayer, otra amiga distinta de la primera me abrió el messenger: tengo crisis económico-profesional. Más que probablemente cierren la sesión del periódico digital en el que trabaja debido a la imposibilidad de encontrar un contrato de publicidad. De esto no hay confirmación oficial, pero la información llegó a mi amiga y la fuente es más que fiable, os lo puedo asegurar. En un mes, si nada lo remedia, a la calle.
Por la noche, aburrida del Internet que me consume el tiempo estúpidamente me pongo a ver una película para intentar reactivar mis neuronas dormidas con tanta noticia estúpida que leo en los periódicos españoles a través de Internet. Escojo “Los lunes al sol”. Maravillosa, sublime, Y, ante todo, tristísima. La verdad es que no podría decir cuál personaje me da más pena. De la película me quedo con dos momentos, el chiste que cuenta el ruso: “Dos camaradas que después del desplome de la URSS se encuentran. ¿Sabes que todo lo que nos dijeron del comunismo era mentira? Sí, responde el otro. ¿Pero sabes qué es lo peor? ¿Qué? Que todo lo que nos contaron del capitalismo era verdad”. El segundo gran momento es el de la discusión en el bar sobre por qué cerró el astillero. Santa, el personaje de Bardem, lo borda, el problema fue que al principio estábamos unidos, pero luego los fijos firmasteis el convenio y los eventuales nos fuimos a la calle, pero al año siguiente os tocó a vosotros y ahí ya no estábamos juntos. Lo que cedisteis al firmar el acuerdo fue el puesto de trabajo de vuestros hijos. Me pareció absolutamente genial.
Esta mañana, no sé muy bien por qué, me he puesto a escuchar a Silvio Rodríguez. He abierto youtube y me puesto a ver un vídeo de la canción “Hasta siempre comandante” a base de fotos del Che. Me puesto a pensar en mi amiga y en Los lunes al sol, en la gente de astilleros, en los mineros de Boliden (que ayer leí que han dejado la catedral hartos de pasar indiferentes ante la junta), en la gente del SOC, en Marinaleda y en todas las ilusiones rotas por el egoísmo y el afán de enriquecerse de unos cuantos y de repente me han entrado ganas de acabar con este sistema opresor de una puñetera vez.
Justo después de esa reflexión, otra amiga, distinta a las dos anteriores, ha abierto mi messenger. Su periódico ha decidido echar a la gente del departamento de administración (desde ahora de eso se encarga Madrid) y del departamento de publicidad (que, a partir de ahora, se externaliza). En la redacción, echan a los que “sobran”, previa lista en la redacción para que quede claro quiénes son y a los otros no sólo les congelan el sueldo, sino que se lo reducen. A la calle los que salen más caros y a explotar a los otros. ¿Y qué hace el comité de empresa? Lo mismo que dice “Santa” en Los lunes al sol, firma para que los que se prejubilan (los mayores de 50) tengan el máximo de indemnización posible y al resto que los jodan. Todo el mundo traga con la lista. Todo el mundo traga con los despidos y las prejubilaciones. Todo el mundo traga con la reducción de sueldo. Lo único que quiere todo el mundo es salvar su puto culo y al de los demás que le den. Lo peor es que, como en astilleros y en tantos otros casos, lo que vende ese comité de empresa son los puestos de trabajo de sus hijos. Sin embargo, los periódicos siguen saliendo, y los informativos de televisión y los de radio. Y los periodistas, como siempre, somos cómplices de nuestra situación. ¿A cuántos compañeros han echado a la calle desde que empezó la “crisis”? ¿Cuántos minutos o líneas le hemos dedicado en nuestros medios? Total no vienen a por nosotros. Hasta que vienen, claro.
En Cádiz hubo una manifestación contra la situación laboral de los periodistas al mismo tiempo que la famosa manifestación en Sevilla porque el Betis había bajado a segunda. El número de asistentes a la primera no llegó a 200. En la segunda, sino recuerdo mal, hubo 60.000.
El problema de los periodistas es que nos lo tenemos muy creído. Nos creemos importantes, fundamentales. Incluso nos hemos tragado todo el rollo ése de la libertad de expresión y el papel de protectores de la democracia y el Estado de derecho. Creemos que somos la elite intelectual y que nada tenemos que ver con la lucha de los trabajadores. Pues no, señores compañeros. Somos tan obreros como el que trabaja en una fábrica. Tan asalariados como el jornalero que trabaja en el campo. Tan precarios, o incluso más, que el camarero del bar en el que nos tomamos las copas. Y tan vulnerables a los vaivenes especulativos de esta sistema enfermo como el albañil que lleva meses sin encontrar tajo. Y, mientras no nos demos cuenta de esto, seguirán echando a compañeros y seguiremos con nuestro silencio cómplice. Total no vienen a por nosotros. Hasta que vienen, claro.

lunes, 12 de octubre de 2009

Era una de esas mañanas intensas de biblioteca. Último año de carrera. Primer cuatrimestre. Estructura de la información. Y allí estaba yo, Antonia Ceballos, leyendo uno de los libros de Ramón Reig (La comunicación en su contexto, si la memoria no me falla) y llorando “como el perfecto estúpido que soy” que diría Aute. Reig hacía una clasificación de los tipos de periodistas y entre ellos había algo así como el “periodista frustrado”. Yo respondía al perfil. Chico/a joven (barra jóvena, según indicaciones de algún ministerio inútil que anda por ahí cuya ministra tiene a bien ser la ahijada de nuestro querido, y casi extinto, Manuel Chaves) que está estudiando la carrera y que ve que se tiene que enfrentar a la precariedad y a un periodismo que no es periodismo. Reig lo explica mejor que yo, pero he ahí el espíritu.
Las lágrimas de aquella mañana eran una mezcla de sentimientos explosiva: eran lágrimas de rabia, de miedo, de sentirme plenamente comprendida también. Para mí el periodismo no es sólo una profesión, es una manera de vivir y de entender el mundo. Y sí, me siento frustrada.
Me siento frustrada porque para el SPA no soy periodista porque no ejerzo por mucho que el señor Rey Juan Carlos me haya expedido un título que así lo acredite. Me siento frustrada porque encontrar un trabajo no precario es misión imposible. Me siento frustrada porque encadeno prácticas sin sentido por las que no me pagan un duro. Me siento frustrada porque el periodismo simplemente ha muerto. Cortar y pegar noticias de agencia no es periodismo. Ir dos o tres ruedas de prensa por la mañana y transcribirlas por la tarde no es periodismo.
Así que como desahogo personal y combate anti-frustración he decidido abrir este blog. No sé si conseguiré convertirlo en algo interesante o si seré capaz de hacer algo parecido al periodismo en él. Pero lo abro con toda mi ilusión y con la convicción de que alguien en algún lugar le servirá para algo. Aunque sólo sea para encontrar en un rinconcito de Eslovaquia a otra más de esas periodistas frustradas.
De momento os dejo un enlace:
http://www.mimesacojea.com/2009/10/periodismo-de-verdad.html