martes, 9 de febrero de 2010

Arte made in Slovakia y otras cosas del montón

Si algo que me sorprende de Stará L’ubovña es su intensa actividad cultural. Raro es el fin de semana que no organizan alguna actividad. La verdad es que nunca pensé que en un sitio tan pequeñito me iba a encontrar tan a gusto e iba a encontrarme con tanta gente afín. Pero, la vida te da sorpresas.
El viernes estuve en la inauguración de una exposición. Es la segunda desde que estoy aquí. La primera eran obras de jóvenes artistas del pueblo y, la verdad, es que quedé bastante impresionada, había cosas bastante buenas.
La exposición era de alumnos de una escuela de arte de un pueblo vecino, Kezmarok. Mis expectativas no eran muy altas (últimamente no espero grandes cosas, así en general) así que la sorpresa fue bastante grata. La exposición era pequeñita, pero muy interesante. Había montajes fotográficos, collages, pinturas y esculturas. Todo muy hermoso y aderezado con una música –en directo- bellísima de fondo.
Pero una obra llamó mi atención sobre las otras. Se trataba de una pequeña escultura llamada Eva que representaba a una mujer sin rasgos definidos, la cabeza gacha, la espalda encorvada. Era una escultura muy sencilla, pero con un poder hipnotizante. Me hubiera quedado horas admirando cada detalle. Pero, evidentemente, no pudo ser.
El sábado fuimos a la montaña. Estuvimos un rato andando (hore/dole –arriba/abajo, para el que no sepa eslovaco) entre la nieve (la sensación de mis pies hundidos en la nieve me resultó bastante sorprendente) y al final subimos a lo alto de una colina. Las vistas eran maravillosas. Y allí estaba yo, subida en una colina eslovaca (cerca de la frontera con Polonia) disfrutando de amigos, un té calentito después del agotador camino y unas vistas increíbles. Y pensé, sólo por este momento vale la pena haber venido a Eslovaquia. Y descubrí que la felicidad puede esconderse en forma de té.
Después fue a una conferencia sobre cambio climático. Evidentemente, no me enteré de nada, pero fue interesante. Otro té y ¡a bailar! Fuimos a una fiesta reggae y yo bailé como la que más, a pesar de que el reggae no es mi estilo.
El domingo fue un día tranquilo, de trabajo y confidencias en la cocina.
Ayer fui al instituto a hablar de Córdoba. Los chavales se van dos semanas a mi ciudad natal y querían hablar conmigo. La presentación y las preguntas fueron en inglés, pero me pasaron cosas muy curiosas. Del tipo, estoy hablando en inglés y empiezo a hablar conmigo misma en voz alto: “Ako je… po anglicky?, neviem” Todo el mundo riendo y de repente me doy cuenta de que estaba pensando en eslovaco y no en español. O la más “divertida”: “What is the name in English for the animal of the bullfighting?” Y a continuación la que se ríe soy yo: ¡Antonia, bull, cómo va a ser!
Hoy hemos estado Pinar (mi compi turca), Yeghiazar (mi compi armenio) y yo presentando nuestros respectivos países en algo que debe ser un instituto de ESO. La verdad es que las diferencias con España no son muchas: los niños no se callan, tienen las hormonas revueltas y se han hartado de hacernos fotos con el móvil para colgarlas en facebook. Aunque sí me ha llamado la atención el hecho de que ningún niño llevara zapatos de invierno, llevaban calcetines y sandalias; así que supongo que los zapatos los dejaran en algún sitio a la entrada. Pero, sin duda, lo más curioso para mí, es ver a un armenio y una turca hablando de sus respectivos países.
En una comida salió el tema del genocidio armenio y la armenia parecía yo. Yeghiazar es muy correcto y no expresa sus opiniones al respecto. Aunque hoy se ha “vengado” a su modo poniendo un mapa de la Armenia histórica. Pinar dice que no entiende por qué lo encuentro divertido. Tampoco es que lo encuentre divertido me parece curioso y estupendo que lo lleven con tanta normalidad. Me da esperanza en el futuro de las relaciones de ambos países. Aunque después de esa comida también me da por pensar que los turcos nunca reconocerán el genocidio. Cosas de la vida, supongo.
Y esta tarde, peli (The Tibetan Book of Deads; una coproducción de Cánada, Francia y Japón de 1994, dirigida por David Verrall, Hiroaki Mori y Yukari Hayashi, a la que presta su voz Leonard Cohen) en la tetería.
¿Os he dicho ya que me encanta Eslovaquia?

1 comentario:

  1. Normal que te encante Eslovaquía!!!
    Aish como hecho de menos mi SVE!
    Uno de lo momentos en que fui más feliz, es despues de tener un mes de mierda, me sente a ver anochecer, comiendome una metralleta y escuchando musica, pude estar sentada en mi terraza 2 horas! La feliz no es gran cosa, definitivamente! :D

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