domingo, 19 de diciembre de 2010

He vuelto

Cuando escribo estas letras, estamos a 19 de diciembre de 2010. Pronto hará cuatro meses que he vuelto de Eslovaquia. En cuatro meses pasan infinidad de cosas y en especial el ritmo de estos cuatro ha sido frenético. Conseguí aprobar el carnet del coche, estuve en Rouen, en Alicante y en Roma (con un proyecto europeo para formar a jóvenes periodistas en el ámbito del periodismo científico), me hice un esguince, estuve a punto de irme a Argentina y, pese a todo, sigo en Sevilla bastante perdida, en paro y sin saber muy bien qué hacer.
En el curso que hicimos a la vuelta del voluntariado nos dijeron que pasarían meses (incluso años) hasta que comprendiéramos lo que había significado para nosotros el voluntariado. Creo que en Roma empezó mi propio proceso de entendimiento de lo que había supuesto Eslovaquia en mi vida y el balance es bastante positivo, aún cuando sigo sin saber si periodísticamente me sirve de algo. Lo seguiré pensando.
Esta semana he asistido a unas jornadas organizadas por la Consejería de Empleo, un despilfarro de recursos, a mi modo de parada de entender el mundo, pero interesante. Al menos las jornadas me han servido para darme cuenta de varias cosas: necesito un twitter y darle vida a mis blogs. La frase más repetida de la gente con la que me he cruzado ha sido: “no te desanimes, mujer”. Pero como le contaba a mi amiga Estefanía el otro día, creo que en enero dejaré de buscar trabajo en el ámbito intelectual y pondré los pies en el suelo.
Estos son tiempos de crisis, en todos los sentidos de la palabra. Yo, a titulo personal, necesito cambiar de paradigma, pero aún no he encontrado la forma. Se aceptan sugerencias.

martes, 24 de agosto de 2010

Posledne deñ

24 de agosto de 2010. Mi voluntariado acaba. Parece que ayer fue el 3 de octubre de 2009, es decir, el día que llegué. El tiempo se me ha pasado volando y ahora mismo creo que soy incapaz de hacer balance. Desde hace unas semanas vivo en un estado de nervios permamente que me dificulta pensar con claridad. A lo que se suma la fiesta de despedida de ayer que fue "katastrofa", como dicen por aquí.
El día ha amanecido gris. Quizás a Eslovaquia también le da pena mi partida. Ha sido un año intenso, además de bastante raro. En el camino he conocido a gente maravillosa que me han enseñado a ser fuerte incluso en la adversidad (espero poder seguir su ejemplo). He aprendido mucho y he pensado más.
Ahora llevo la maleta llena, pero dejo un poco de mi corazón aquí.
Lo dicho, el balance, cuando me recupere de la fiesta de ayer y de la desazón.

sábado, 21 de agosto de 2010

Blog amigo

Hola a todos:
Os dejo el enlace del recién estrenado blog del grupo gitano de baile de Krupina que tan fascinada me tiene.
http://romanojilo.blogspot.com/

viernes, 20 de agosto de 2010

El Rocío eslovaco

Esta historia inauguraba este blog, pero como de eso hace ya varios meses, os la recuerdo. La última habitante del castillo de Stará L'ubovña era una infanta española, hermanastra de la madre de Juan Carlos I. Os dejo el artículo:
http://historiasigloxx.suite101.net/article.cfm/el-rocio-eslovaco

lunes, 16 de agosto de 2010

El corazón gitano de Eslovaquia

En otras ocasiones os he hablado de los gitanos en Eslovaquia y del grupo de baile Romano Jilo. Os dejo un reportaje que he elaborado al respecto:
http://minoriasetnicas.suite101.net/article.cfm/el-corazon-gitano-de-eslovaquia

martes, 27 de julio de 2010

Campamentos de verano


Mi idea originaria cuando empecé este blog era llenarlo de reportajes “periodísticos” sobre Eslovaquia, con el tiempo la idea me desbordó y acabé haciendo un relato más o menos detallado y más o menos insulso de mi paso por este país en el corazón de Europa.
Hace tres semanas mi idea originaria era ir contando día por día mi experiencia con los niños. Al final, llegaba demasiado cansada como para poner en orden las impresiones del día y por la mañana no tenía fuerzas para levantarme y escribir.
Así que como una metáfora más de mi vida (la alegría de la idea originaria y en lo que queda; “lo que iba a ser, la mierda que ha sido” que diría Sabina) no he cumplido ni el objetivo primigenio del blog ni el secundario. Aún así me gustaría hacer un resumen de mi experiencia intensiva con los niños (y con los adultos).
El primer campamento empezó bien, con una excursión al campo muy interesante y tormenta de verano incluida. El segundo día teníamos que ir a un parque acuático con los niños, pero hacía mucho frío, así que lo cambiamos por un centro comercial (muy educativo) y como allí no había nada que hacer al final fuimos al parque acuático. Afortunadamente, ninguno se pilló un resfriado. El tercer día fue horrible: desorganización de los mayores y los niños insoportables. Pillé a una niña riéndose de mí y la verdad es que me sentí muy mal. Yo estaba poniendo todo mi empeño en hacer las cosas bien y no servía de nada. Racionalmente sabía que no me podía poner así por una niña de ocho años, pero mi baja autoestima no necesita mucho para hundirse. Afortunadamente, el último día decidí tomarme “menos en serio” el trabajo y me lo pasé mejor.
El segundo campamento empezó con mucho calor y siguió así toda la semana. El primer día montamos a caballo y jugamos al minigolf. El segundo día fuimos al zoo (nunca entenderé el placer de ver en cautividad a unos animales a los que la naturaleza hizo para correr libres). El tercero y el cuarto fuimos al parque acuático. Como había decidido tomarme el trabajo con más calma, incluso me lo pasé bien. La verdad es que mis largos ratos en el jacuzzi ayudaron, jeje. El viernes subimos al castillo a ver una obra de teatro. Era el típico cuento de princesas embrujadas, dragones y pretendientes que las rescatan, pero moviéndonos por las distintas estancias del castillo. No sé los niños, pero a mí me encantó. Después pizza, piscinita y a casa.
El último campamento empezó de manera desastrosa y esa fue su tónica. Hay gente que te parece la mar de responsable y cuando trabajas codo a codo con ellos descubres lo equivocada que estabas. El primer día fuimos a ver un museo de pintura. A mí me pareció interesantísimo, pero a los niños no les interesaba lo más mínimo y claro con el aburrimiento su comportamiento no fue precisamente ejemplar. Después fuimos a Kezmarok para el almuerzo y la segunda parte del día. El almuerzo no sólo no lo habían ordenado, sino que ni siquiera tenían idea de dónde comer. Niños para arriba, niños para abajo. Hambrientos y cansados. Al final, nos tomamos una hamburguesa del puesto más cutre de la ciudad, de pie, en la calle. Por si fuera poco, la segunda parte de la excursión era ¡ir al Tesco! ¡Vivan las actividades educativas! Educando en valores, sí señor. Pero lo más increíble de todo fue ¡que tampoco se sabían el camino! Al día siguiente teníamos una excursión al campo. Subir un poco, llegar a una explanada, jugar, almorzar y volver en bus. Sonaba bien, la verdad, pero se convirtió en una auténtica pesadilla. La monitora “responsable” se equivocó de camino y estuvimos dando vueltas por el bosque cuatro horas. Cuando por fin llegamos (reventados todos) al restaurante ¡no había comida! Al final, encontraron otro restaurante en el que me cobraron 5.35 euros por un filete de pollo minúsculo. Al día siguiente, el parque acuático; menos mal. El jueves estuvimos en el campamento histórico de la ciudad y en la piscina. Y el viernes, al fin acabó la pesadilla, en el parque acuático de nuevo.
En resumen, han sido tres semanas muy intensas y agotadoras en las que he redescubierto que mi sentido de la responsabilidad un día acabará conmigo. También me ha quedado claro que hay gente que le echa un morro increíble al asunto y se quitan de en medio en cuanto pueden, pero ésa es otra historia.

martes, 6 de julio de 2010

I Tábor. Día 1: Jarabinsko prielom


¡Ha llegado el verano! ¡Y con el verano, las vacaciones!
Bueno, en Eslovaquia, que ha llegado el verano no se nota mucho. A ratos llueve, a ratos hace sol y bastante calor (no como en Sevilla, claro), a ratos hace frío, a ratos creo que voy a volar con el viento que hace. Una locura, vaya. Pero que las vacaciones han llegado sí se nota. El bar está lleno entre semana, la gente no tiene prisa y han empezado los campamentos de verano en el Centro en el que trabajo. Bueno, lo de campamentos es un decir eslovaco, claro. Los padres sueltan a los niños a las 8, nosotros lidiamos con ellos hasta las 4 y a dormir con mamá.
Hoy ha sido el primer día. Los niños que van llegando. El papeleo. El típico padre rezagado. Y luego las dinámicas de presentación. Juego va, juego viene.
Como somos cuatro "adultos" (lo entrecomillo porque yo me siento más niña que los niños) pues hemos hecho cuatro grupos. A mí me han tocado 5 niños: dos peleándose entre ellos en plan broma, un culillo mal asiento, uno un poco más mayor y el niño marginado sin amigos. A este último ha habido un niño de otro grupo desde las 9 de la mañana yendo detrás de él para pegarle. La verdad es que el niño pegón me ha aguado un poco el día porque además de pegarle a este se ha dedicado a chinchar a las niñas y a hacerse el chulito conmigo. Pero bueno, omitamos este episodio.
La verdad es que los niños dan vida, pero te chupan toda la energía vital.
Hoy hemos ido de senderismo. Bus hasta el pueblo de al lado y montañita arriba y montañita abajo hasta llegar a un riachuelo cuyo margen conduce a una pequeña cascadita que se llama Jarabinsko prielom. No hemos tenido ningún percance y al volver ha habido tiempo de jugar en la hierba. Luego ha empezado la tormenta, pero estábamos a buen resguardo y comiendo salchichas. Más juegos. Y bus de vuelta. Y mañana más.