Un trocito de mí, de las cosas que me gustan, las que me inquietan, de los sitios a los que me lleva la vida y de lo que creo que todo el mundo debería conocer.
jueves, 18 de agosto de 2011
Aniversario de la primera gramática española
http://www.lebrija.tv/noticias/item/1418-la-gram%C3%A1tica-espa%C3%B1ola-de-elio-antonio-cumple-a%C3%B1os.html
Aniversario de la primera gramática española
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domingo, 17 de julio de 2011
Jodorkovski: "Yo ya no tengo miedo por mí"
Traducción de la entrevista aparecida en Le Figaro el pasado 14 de junio: http://www.lefigaro.fr/international/2011/06/14/01003-20110614ARTFIG00646-khodorkovski-je-n-ai-plus-peur-pour-moi-meme.php

El expresidente general de la compañía petrolífera Yukos, que purga una pena de 13 años de prisión, hasta 2016, dice que es víctima de persecuciones políticas. Ha acordado una entrevista, a través de sus abogados, a un grupo de periodistas extranjeros, entre ellos el corresponsal de Le Figaro en Moscú. Desde entonces, Mijail Jodorkovski ha sido transferido a otro lugar de detención, hoy desconocido por sus familiares y amigos.
- Siete años y medio que está en prisión, oficialmente por el robo de petróleo y blanqueo. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos acaba de rechazar que sea un prisioner político, ¿no se derrumba su estrategia defensiva?
- Os remarco que el Tribunal ha identificado ocho violaciones por la justicia rusa de la Convención Europea de Derechos Humanos. ¡Un récord! Ha reconocido el caracter ilegal de mi detención en Novossibirsk y ha juzgado contrarias a la dignidad humana mis condiciones de detención preventiva. Todavía no se ha pronunciado sobre la cuestión de la legitimidad, en el fondo, de mi primer proceso. Durante estos siete años y medio de detención, los gobiernos occidentales me han defendido. George Bush, Barack Obama, Angela Merkel, Bernard Kouchner, José Manuel Durao Barroso y otros han mostrado su solidaridad.
- Sin embargo, estos dirigentes tienen buenas relaciones con Rusia en el seno del G-8. Nicolas Sarkozy ha recordado que la guerra fría se ha acabado. Cree que Rusia debería ser un compañero en todos los aspectos...
- Después de haber admitido a Rusia en su grupo, los otros 7 miembros tienen la obligación de insistir en el respeto a los valores comunes. Hoy, en nuestro país, las elecciones libre, la libertad de expresión y la supremacía de la ley no existen. Los jefes de Estado rusos reciben un dejar-pasar en este club sin ninguna obligación ni deber. El error principal cometido por algunos en Occidente es pensar que esta realpolitik significa la renuncia a la defensa de estos valores. No reflexionan sobre las consecuencias de sus actos y prefieren cargar la responsabilidad de estos problemas a las generaciones futuras. Recordad ese gran clásico del marxismo-leninismo: "Los capitalistas nos venderán la cuerda con la que les colgaremos". Todos arriesgamos pagar caro esta inercia de los líderes occidentales.
- ¿Qué quiere usted decir?
- ¿Lo que pasa en África del Norte o en Oriente próximo no os recuerda nada? ¿La ausencia de elecciones honestas, de tribunales independientes, de medios libres, de lucha contra la corrupción...? Aquí como allí, observamos los mismos problemas. A mi pasís se le ofrece una oportunidad histórica de lograr una liberalización tranquila y de garantizar las libertades políticas a los ciudadanos. Su deber es no perder esta oportunidad. Queda poco tiempo antes de que la nueva generación intente volcar este sistema. Es inevitable. E incluso los siloviki (servicios de seguridad) serían incapaces de controlar el país.
- Paris y Moscú acaban de cerrar un acuerdo para la venta de buques de guerra. ¿Es para usted la muestra de esa realpolitik que denuncia?
- Está también la cuestión de la dependencia energética. Una vez más, esta actitud de los gobiernos occidentales no debería ser interpretada por Rusia como un estímulo para recular sobre la vía democrática. El gobierno en el poder utiliza esta realpolitik para justificar y legitimar sus propias acciones en el interior del país. En Washington y en París, todo el mundo sabe que son los dirigentes rusos más corruptos los que reducen las ambiciones reformistas del presidente Medvedev a promesas vanas...
- Vladimir Putin le acusa de tener sangre en las manos sin que ninguna instrucción por muerte se halla abierto en su contra. ¿Es él el único obstáculo a su liberación, o al menos, a un proceso más justo?
- Después de que me hayan acusado de haber robado todo el petróleo producido por Yukos, me será difícil sorprenderme con lo que sea. Al mismo tiempo, nunca han presentado oficialmente esas acusaciones. En cuanto a Vladimir Putin, me ha designado su enemigo personal. Aparentemente, comparte el punto de vista de Stalin sobre el rol del poder judicial... Sin embargo, no es el único en Rusia. Hay todo un grupo de individuos que impide mi liberación, gente que se ha convertido en mil millonarios y multimillonarios gracias a la destrucción de mi empresa Yukos. Cualquiera que sea el grado de implicación personal de Putin en el proceso, ellos continuarían actuando en ese sentido.
- ¿Por qué, en vuestra línea de defensa, busca oponer el jefe de gobierno a Dimitri Medvedev?
- Ellos difieron por su pasado, sus cualidades personales y su visión del futuro. El problema es saber si el presidente es capaz de realizar sus ambiciones. Hoy existe un abismo considerable entre sus ambiciones declaradas y las acciones reales del gobierno ruso. Dimitri Medvedev ha intentado reforzar la autoridad del poder judicial. No lo ha conseguido.
- ¿Desearía que Medvedev fuera reelegido?
- La cuestión debería ser más bien: si es elegido, ¿será capaz de realizar las reformas a las que apela?
- ¿Cree representar una amenaza para el poder ruso?
- A esta cuestión, el presidente Medvedev ha respondido ya, sin equívoco, con la negativa. Yo comparto su punto de vista...
- ¿Cuál fue el principal error que cometió en los años 90?
- Quizás no me di cuenta lo suficientemente rápido de que el dinero no tenía valor por sí solo.
- ¿Se considera un disidente político?
- Ya no tengo miedo por mí. Estoy listo para estar en prisión por mis ideas todo el tiempo que haga falta.

El expresidente general de la compañía petrolífera Yukos, que purga una pena de 13 años de prisión, hasta 2016, dice que es víctima de persecuciones políticas. Ha acordado una entrevista, a través de sus abogados, a un grupo de periodistas extranjeros, entre ellos el corresponsal de Le Figaro en Moscú. Desde entonces, Mijail Jodorkovski ha sido transferido a otro lugar de detención, hoy desconocido por sus familiares y amigos.
- Siete años y medio que está en prisión, oficialmente por el robo de petróleo y blanqueo. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos acaba de rechazar que sea un prisioner político, ¿no se derrumba su estrategia defensiva?
- Os remarco que el Tribunal ha identificado ocho violaciones por la justicia rusa de la Convención Europea de Derechos Humanos. ¡Un récord! Ha reconocido el caracter ilegal de mi detención en Novossibirsk y ha juzgado contrarias a la dignidad humana mis condiciones de detención preventiva. Todavía no se ha pronunciado sobre la cuestión de la legitimidad, en el fondo, de mi primer proceso. Durante estos siete años y medio de detención, los gobiernos occidentales me han defendido. George Bush, Barack Obama, Angela Merkel, Bernard Kouchner, José Manuel Durao Barroso y otros han mostrado su solidaridad.
- Sin embargo, estos dirigentes tienen buenas relaciones con Rusia en el seno del G-8. Nicolas Sarkozy ha recordado que la guerra fría se ha acabado. Cree que Rusia debería ser un compañero en todos los aspectos...
- Después de haber admitido a Rusia en su grupo, los otros 7 miembros tienen la obligación de insistir en el respeto a los valores comunes. Hoy, en nuestro país, las elecciones libre, la libertad de expresión y la supremacía de la ley no existen. Los jefes de Estado rusos reciben un dejar-pasar en este club sin ninguna obligación ni deber. El error principal cometido por algunos en Occidente es pensar que esta realpolitik significa la renuncia a la defensa de estos valores. No reflexionan sobre las consecuencias de sus actos y prefieren cargar la responsabilidad de estos problemas a las generaciones futuras. Recordad ese gran clásico del marxismo-leninismo: "Los capitalistas nos venderán la cuerda con la que les colgaremos". Todos arriesgamos pagar caro esta inercia de los líderes occidentales.
- ¿Qué quiere usted decir?
- ¿Lo que pasa en África del Norte o en Oriente próximo no os recuerda nada? ¿La ausencia de elecciones honestas, de tribunales independientes, de medios libres, de lucha contra la corrupción...? Aquí como allí, observamos los mismos problemas. A mi pasís se le ofrece una oportunidad histórica de lograr una liberalización tranquila y de garantizar las libertades políticas a los ciudadanos. Su deber es no perder esta oportunidad. Queda poco tiempo antes de que la nueva generación intente volcar este sistema. Es inevitable. E incluso los siloviki (servicios de seguridad) serían incapaces de controlar el país.
- Paris y Moscú acaban de cerrar un acuerdo para la venta de buques de guerra. ¿Es para usted la muestra de esa realpolitik que denuncia?
- Está también la cuestión de la dependencia energética. Una vez más, esta actitud de los gobiernos occidentales no debería ser interpretada por Rusia como un estímulo para recular sobre la vía democrática. El gobierno en el poder utiliza esta realpolitik para justificar y legitimar sus propias acciones en el interior del país. En Washington y en París, todo el mundo sabe que son los dirigentes rusos más corruptos los que reducen las ambiciones reformistas del presidente Medvedev a promesas vanas...
- Vladimir Putin le acusa de tener sangre en las manos sin que ninguna instrucción por muerte se halla abierto en su contra. ¿Es él el único obstáculo a su liberación, o al menos, a un proceso más justo?
- Después de que me hayan acusado de haber robado todo el petróleo producido por Yukos, me será difícil sorprenderme con lo que sea. Al mismo tiempo, nunca han presentado oficialmente esas acusaciones. En cuanto a Vladimir Putin, me ha designado su enemigo personal. Aparentemente, comparte el punto de vista de Stalin sobre el rol del poder judicial... Sin embargo, no es el único en Rusia. Hay todo un grupo de individuos que impide mi liberación, gente que se ha convertido en mil millonarios y multimillonarios gracias a la destrucción de mi empresa Yukos. Cualquiera que sea el grado de implicación personal de Putin en el proceso, ellos continuarían actuando en ese sentido.
- ¿Por qué, en vuestra línea de defensa, busca oponer el jefe de gobierno a Dimitri Medvedev?
- Ellos difieron por su pasado, sus cualidades personales y su visión del futuro. El problema es saber si el presidente es capaz de realizar sus ambiciones. Hoy existe un abismo considerable entre sus ambiciones declaradas y las acciones reales del gobierno ruso. Dimitri Medvedev ha intentado reforzar la autoridad del poder judicial. No lo ha conseguido.
- ¿Desearía que Medvedev fuera reelegido?
- La cuestión debería ser más bien: si es elegido, ¿será capaz de realizar las reformas a las que apela?
- ¿Cree representar una amenaza para el poder ruso?
- A esta cuestión, el presidente Medvedev ha respondido ya, sin equívoco, con la negativa. Yo comparto su punto de vista...
- ¿Cuál fue el principal error que cometió en los años 90?
- Quizás no me di cuenta lo suficientemente rápido de que el dinero no tenía valor por sí solo.
- ¿Se considera un disidente político?
- Ya no tengo miedo por mí. Estoy listo para estar en prisión por mis ideas todo el tiempo que haga falta.
domingo, 10 de julio de 2011
Elio Antonio de Nebrija, padre del español

El pasado 5 de julio se cumplieron 489 años de la muerte de Elio Antonio de Nebrija. Elio Antonio dejaba este mundo en la ciudad en la que había ejercido de profesor durante los últimos años de su vida. Atrás quedaba una vida dedicada a la cultura que dejaría un legado indeleble en una de las cosas más preciadas que tenemos: el español.
Lebrija vio nacer a Antonio Martínez de Cala e Hinojosa, hijo de Juan y Catalina, en 1444. Vivió en esta hermosa ciudad hasta los 15 años, edad a la que se marchó a Salamanca para estudiar Retórica y Gramática.
Sobre esta época, nos cuenta Pedro Urbano González de la Calle lo siguiente: “Cinco años pasó —según el mismo Elio Antonio nos dice— en Salamanca, donde pudo seguir las lecciones de Apolonio en Matemáticas, de Pascual de Aranda en Filosofía Natural y de Pedro de Osma en Ética. El joven escolar andaluz, cuando pudo pensar por cuenta propia, creyó advertir que si esos citados maestros eran preclaros docentes en sus respectivas disciplinas, hablaban mal, se expresaban mal ("... professoribus in sua cuique arte clarissimis... viros illos tsi non scientia tamen sermone imperitos esse"). Creemos percibir en esa desenfadada y acaso muy probablemente justa apreciación, claros ecos del medievalismo imperante en la Universidad salmantina de la segunda mitad del siglo xv.”
Bolonia fue la segunda parada de su periplo vital y académico. En la universidad más antigua de Europa, aprendió durante diez años teología, latín, griego, hebreo, medicina, derecho, cosmografía, matemáticas, historia, geografía, historia y gramática. Se convirtió en un auténtico humanista a la manera de sus contemporáneos italianos.
A años luz de sus compatriotas, sometidos bajo el yugo de la Inquisición, Antonio vuelve en 1470 a España y se convierte en Elio Antonio de Nebrija. Su nuevo nombre está lleno de simbología. Elio fue el conquistador romano de la Bética, la región romana que equivaldría a Sevilla, y Nebrija es una herencia del nombre latino de su ciudad natal, en latín Nebrissa.
Uno de los aspectos menos conocidos de Nebrija es su frenética actividad de conquistador. Sus siete hijos con su esposa Isabel de Solís no bastaban para él y siempre andaba con problemas de faldas y con hijos ilegítimos que le creaban grandes apuros económicos.
En 1475 vuelve a Salamanca, la universidad más prestigiosa de la época, a revolucionar la enseñanza de latín. Y lo consigue. En 1481 publica su Introductiones Latinae que fue usado como texto escolar hasta el siglo XIX. En palabras del propio Elio Antonio: “Yo fui el primero que abrí fábrica de latín en España y todo lo que en ella de latinidad se alcanza, me es imputable, me es debido”.
El enorme éxito de su libro lo animó a llevar su campo de estudio hacia el terreno que más le interesaba: la lengua vulgar. Esta actitud rompedora le granjeó no pocos problemas con sus compañeros, pero él supo ganarse el apoyo del maestre de la Orden de Alcántara y empezó a frecuentar Alcalá de Henares con la misión de corregir la Biblia políglota.
La poesía fue otro de los caminos que experimentó a partir de 1490 y gracias a ella consiguió hacerse con el puesto de cronista oficial. En 1509 decidió volver a Salamanca y concursar para la cátedra de gramática, pero su consabida enemistad con el resto del claustro le obligó a volver a Sevilla.
Sin embargo, Andalucía no tendría mucho tiempo a uno de sus más insignes hijos. Cuando llevaba menos de un año por estas tierras, el cardenal Cisneros le pidió que fuera a la Universidad de Alcalá de Henares a enseñar retórica.
Fue allí, después de una vida dedicada al estudio, donde Elio Antonio de Nebrija escribiría su inmortal gramática, la primera en Europa de una lengua vulgar. La base indiscutible de la herramienta de comunicación que seis siglos después continuamos usando.
Elio Antonio de Nebrija fue el primer intelectual en considerar que una lengua vulgar era digna de estudio. Y acertó de lleno. Para convencer a su majestad la reina Isabel la Católica de la importancia de la obra, Elio Antonio le habló de la importancia que tendría el español en la conquista y uniformidad de ese nuevo mundo que Colón andaba buscando en aguas del Atlántico. El análisis no podía ser más certero. Estemos o no de acuerdo con la actuación de los españoles en el nuevo continente, es innegable el papel del español en la construcción del imperio.
La gramática de Elio Antonio (1492) fue completada con otra obra pionera en el estudio del español, su vocabulario latín-español español-latín (1495).
La gramática de Elio Antonio de Nebrija está dividida en cinco libros: “libro primero, en que trata de la ortographia”, “libro segundo, en que trata de la prosodia y la sílaba”, “libro tercero, que es de etimología y dición”, “libro cuarto, que es de sintaxi e orden de las diez partes de la oración” y “libro quinto, de las introduciones de la lengua castellana para los que de estraña lengua querrán deprender”. “DEO GRACIAS: Acabose este tratado de gramática que nueva mente hizo el maestro Antonio de Lebrija sobre la lengua castellana. En el año del Salvador de mil e ccccxcij. a xviij de agosto. Empresso en la mui noble ciudad de Salamanca.”
Para más información, podéis consultar aquí: http://cvc.cervantes.es/lengua/thesaurus/pdf/01/TH_01_001_080_0.pdf
http://www.antoniodenebrija.org/
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lunes, 25 de abril de 2011
El corazón de Minsk golpeado por el terrorismo
Ahí os dejo un artículo sobre los recientes atentados en el metro de Minsk que han dejado 12 muertos y más de 200 heridos. La autoría se desconoce y algunos apuntan al propio régimen que podría usarlos para justificar su política represiva, agudizada despues de las protestas por las elecciones de diciembre.
http://www.globalaffairs.es/es/el-corazon-de-minsk-golpeado-por-el-terrorismo/
http://www.globalaffairs.es/es/el-corazon-de-minsk-golpeado-por-el-terrorismo/
domingo, 6 de marzo de 2011
Tradiciones y turismo sostenible: la botijuela
“A veces me escribe la infancia/una tarjeta postal: ¿Te acuerdas?”, estos versos del poeta alemán Michael Krüger (de su libro Previsión del Tiempo) resumen bastante bien el espíritu de la fiesta que hace una semana celebró mi pueblo: la botijuela.
Parafraseando a otro gran poeta, Don Antonio Machado, mi infancia no son recuerdos de un patio sevillano, sino recuerdos de olivar, de trabajo compartido, de espuertas de aceituna, de fardos pesados y de esas botijuelas que ahora me doy cuenta de que cada vez se celebran menos.
Mi pueblo es un pequeño pueblo de la Sierra Morena cordobesa: Adamuz. El refranero popular le añade siempre “tierra colorada de los fenicios”, pero parece ser que el nombre procede del árabe. Se encuentra a unos 240 metros de altitud sobre el nivel del mar y está circundado de olivos. Nuestro aceite ha conseguido ser denominación de origen y, para mí, que en esto ni puedo ni quiero ser objetiva, es el mejor aceite del mundo.
En torno al olivar ha girado durante siglos la vida de mi pueblo y la botijuela es una de esas tradiciones transmitidas de generación en generación. La botijuela era una fiesta que se celebraba cada año al final de la temporada de la aceituna. Era el momento de reunirse todos y compartir algo más que los afanes de la labor diaria. Las botijuelas de mi infancia eran una gran comilona en el campo con los compañeros de fatiga. Pero por lo visto, no siempre fueron tan copiosas.
Me cuentan mis mayores que cuando tenían ocasión de “pillar” al señorito (al dueño de la finca, para los que no estéis familiarizados con los términos latifundistas andaluces) la mujer o las mujeres más valientes le “echaban el pañuelo”, es decir, le ponían un pañuelo al cuello y le preguntaban por quién iba a pagar la botijuela. El señorito no dudaba en afirmar: “mi cartera”. Y a partir de ahí todo dependía de la generosidad del mismo: unos dulces, anís y poco más. Bastante lejos de las comilonas de esas tarjetas postales que me escribe mi infancia.
Los tiempos han cambiado. La propiedad de la tierra se hace cada vez más pequeña. Y cada vez hay menos manos adamuceñas recogiendo la aceituna. Así que las tradiciones se pierden. Por ello y para promocionar el turismo y nuestro aceite de oliva (¡con denominación de origen!) el Ayuntamiento y la gente del taller de empleo “Adamuz, turismo sostenible y gestión medioambiental” organizaron la semana pasada una botijuela bastante peculiar y la mar de entrañable.
El día empezó bastante frío y con mucho viento, pero poco a poco el clima se fue uniendo también a la fiesta. Para empezar el día con buen pie nada como un cantero. El cantero es una receta bastante sencilla y absolutamente maravillosa. Se trata de pan con aceite, acompañado de bacalao. Delicioso. Con el estómago lleno la vida se ve de otra manera, claro está.
Después del desayuno molinero empezó la fiesta. Estaba claro que en una fiesta de tales características no podía faltar el pregón. El encargado de inaugurar esta fiesta fue el “cronista oficial” de Adamuz, Domingo García, escogió para ello unos versos en los que relataba la vida de los aceituneros. “El aceite es nuestra vida, nuestro pan, nuestra costumbre, el que le da nombre a Adamuz, el que enciende nuestra lumbre. Aceituneros, aceituneras, gente noble, gente obrera, recogiendo la aceituna por toda nuestra sierra”.
Y en Adamuz, además de “cronista oficial” también tenemos “presentador oficial”, Alfonso Ángel Serrano, que le pone a todo su particular sentido del humor y nos ameniza todo tipo de eventos. También estuvo esta vez al pie del cañón, pasando frío y hasta hambre, pero valió la pena.
Ángel Cepas, vecino del pueblo, fue uno de los encargados de recordarnos otra de las tradiciones más arraigadas de nuestro pueblo: los canastos hechos con varetas de olivo. Las formas de estos canastos pueden ser tan variadas como la imaginación del que los realice. Mi padre que, aunque no estaba en el taller, es un auténtico maestro de este arte, incluso me ha hecho una estantería con varetas. Una verdadera obra maestra que constituye uno de mis tesoros particulares.
Algunas mujeres de mi pueblo (Bea, Paqui, Agustina, Mari y Leo) fueron las encargadas del taller de elaboración de jabón con aceite de oliva reciclado. El famoso “jabón de las casas” que mi madre siempre ha usado como remedio infalible contra las manchas y como lo mejor para la piel. Ajena totalmente a la moda de los jabones naturales, mi madre siempre ha estado adscrita a ella por pura convicción. En el taller de jabón se entregaba un trozo a cada uno de los que se acercaban por allí y además te explicaban cómo elaborarlo uno mismo. Estoy deseando juntar un litro de aceite usado para ver si he entendido la lección, jeje.
Luego vinieron los bailes a cargo de la academia Caty Reyes. Las alumnas y el alumno se arrancaron por bulerías, por sevillanas, por alegrías y hasta por rumbas. Después, las mayores de la academia nos ofrecieron una representación de las tradiciones asociadas a la botijuela y a la aceituna. “Recogieron” aceituna, teniendo que obedecer a un manijero (una especie de encargado o de capataz) un poco quisquilloso, le echaron el pañuelo al señorito y bailaron diversos bailes tradicionales. Quizás uno de los más divertidos (y que yo desconocía por completo) consistía en intentar quemarle a una de las “aceituneras” una cola de papel con un candil. Al acabar, roscos, pestiños y fruta jeringa para todos. Y, después, todas en corro a jugar: botijo viene, botijo va; hasta que se rompió.
El “señorito” me confesó por la mañana “a ver cómo se me da lo de burgués” y es que, militante del PCE de toda la vida, había estado en la cárcel franquista por “rojo”. Pero la verdad es que al final se le dio la mar de bien.
Y con tanta emoción se nos había abierto el apetito. El Ayuntamiento ideó un “bono gastronómico” para promocionar los bares del pueblo. El bono costaba cinco euros en los que entraban cuatro tapas en el bar del pueblo que quisieras (cada bar tenía una lista de tapas entre las que se podía escoger) y un plato de carne de monte. Además, se celebró un concurso de “salmorejo adamuceño”. El “salmorejo adamuceño” nada tiene que ver con el “salmorejo cordobés” (que para nosotros se llama “coña”) sino que es un plato a base de harina, patata, bacalao y las verduras que le quieras echar (espárragos, setas, vinagreras, etc). Es un plato bastante contundente porque era lo que tomaban los aceituneros para empezar el día y afrontar la dura faena con energía. Os invito a que lo probéis porque es una auténtica delicia gastronómica.
La tarde de esta peculiar botijuela fue de lo más entretenido: paseos en mulo por el pueblo para los pequeños (y los no tan pequeños), la actuación de nuestros dos coros romeros (el coro Peregrinos de María, enrolado en plena grabación de su disco, estuvo tan magnífico como siempre y es que cada vez lo hacen mejor), la actuación de los cantaores locales, el desfile de trajes de gitana de la academia de Sebastián Marín y la música del fin de fiesta.
Una jornada de compartir y de recordar. “Me estoy poniendo malo”, le decía un compañero de aceituna a mi madre, “de recordar lo que éramos y de ver lo que somos”. Sin embargo, yo creo que somos lo que somos gracias a lo que éramos y a lo que fueron nuestros mayores.
sábado, 12 de febrero de 2011
La historia es nuestra
“La historia es nuestra y la hacen los pueblos”, decía Allende en su último discurso desde la Casa de la Moneda aquel fatídico 11 de septiembre de 1973. Ayer, 11 también, pero de febrero de 2011, la historia fue al fin nuestra y la hicieron los pueblos (el tunecino y después el egipcio).
La noche anterior el silencio se podía cortar en la Plaza del Tahrir mientras Mubarak pronunciaba aquel discurso infame que nos dejó el corazón helado y las esperanzas rotas a muchos. Pero se trataba de un mal chiste. El último estertor patético del que los medios han bautizado como el último faraón egipcio. Sin embargo, la revolución egipcia era imparable. Demasiados muertos. Demasiados días en las calles. Demasiados años de opresión como para olvidar tan fácilmente.
Y así, de improviso, el día sagrado del mundo musulmán se convirtió en el día bendito de los amantes de la libertad. Ese viernes mágico quedó escrito para siempre en la historia. De esa historia nuestra, escrita por los pueblos.
La comunidad egipcia de Sevilla había decidido reunirse cada martes y cada viernes en la Plaza Nueva (como nueva esperaban que fuera la historia de su país) para apoyar a aquellos que se estaban jugando el tipo en aquella otra plaza de El Cairo. Ayer, tenían prevista una de esas concentraciones. El discurso de Mubarak había dejado esa sensación de desazón que sólo podía invitar a no cejar en el ansia de libertad. Así que la cita se mantuvo. Sin embargo el “Mubarak, capullo; Egipto no es tuyo” se transformó en “Mubarak, capullo, púdrete en el trullo”.
A las 7, puntuales a su cita, los egipcios estaban allí, con su alegría, con su gran triunfo, con la bandera de ese país del que todos nos sentimos parte ayer. Las mujeres, grandes protagonistas de esta historia nuestra tan bella, también estaban ayer en primera línea de fuego.
En el suelo, un cartel negro pintado en blanco. “Egipto, luz y esperanza del mundo”. A escasos metros, una boda. Uno de los invitados se acercó a los manifestantes: “yo es que venía a una boda, pero estoy muy contento de esto”. Una señora intrigada que pasaba por allí preguntó: “¿esto por qué es?”, otra mujer le respondió: “Mubarak que se ha ido”, “ah, ¿ya se ha ido?, si a mediodía han dicho que no se iba”, “sí, pero luego por la tarde se ha ido”.
Todo el mundo escuchó atentó la lectura de los dos manifiestos y anheló con que el sacrificio del tunecino Mohamed Buazizi siguiera trayendo la libertad a más pueblos. Las emociones eran demasiadas como para quedarse parados. Los manifestantes dieron una vuelta a la plaza entonando hermosos himnos. Cuando llegaron de nuevo al punto de partida, guardaron un minuto de silencio por aquellos (más de 300 sólo en la revolución egipcia) que habían perdido su vida por la libertad. Y como ayer era día de rezo, las palabras del Corán fueron pronunciadas al unísono para que los muertos no caigan en el olvido.
Los retos que tiene Egipto son muchos y muy peliagudos. El peligro de involución siempre está latente en cualquier proceso revolucionario. Pero ayer no era día para pensar en eso. Ayer no era el día de los análisis, sino el día del corazón. Ese viernes santo que tanta alegría produjo.
Así que tomando la libertad de parafrasear a Allende: ¡Viva Egipto! ¡Vivan los trabajadores!
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domingo, 19 de diciembre de 2010
He vuelto
Cuando escribo estas letras, estamos a 19 de diciembre de 2010. Pronto hará cuatro meses que he vuelto de Eslovaquia. En cuatro meses pasan infinidad de cosas y en especial el ritmo de estos cuatro ha sido frenético. Conseguí aprobar el carnet del coche, estuve en Rouen, en Alicante y en Roma (con un proyecto europeo para formar a jóvenes periodistas en el ámbito del periodismo científico), me hice un esguince, estuve a punto de irme a Argentina y, pese a todo, sigo en Sevilla bastante perdida, en paro y sin saber muy bien qué hacer.
En el curso que hicimos a la vuelta del voluntariado nos dijeron que pasarían meses (incluso años) hasta que comprendiéramos lo que había significado para nosotros el voluntariado. Creo que en Roma empezó mi propio proceso de entendimiento de lo que había supuesto Eslovaquia en mi vida y el balance es bastante positivo, aún cuando sigo sin saber si periodísticamente me sirve de algo. Lo seguiré pensando.
Esta semana he asistido a unas jornadas organizadas por la Consejería de Empleo, un despilfarro de recursos, a mi modo de parada de entender el mundo, pero interesante. Al menos las jornadas me han servido para darme cuenta de varias cosas: necesito un twitter y darle vida a mis blogs. La frase más repetida de la gente con la que me he cruzado ha sido: “no te desanimes, mujer”. Pero como le contaba a mi amiga Estefanía el otro día, creo que en enero dejaré de buscar trabajo en el ámbito intelectual y pondré los pies en el suelo.
Estos son tiempos de crisis, en todos los sentidos de la palabra. Yo, a titulo personal, necesito cambiar de paradigma, pero aún no he encontrado la forma. Se aceptan sugerencias.
En el curso que hicimos a la vuelta del voluntariado nos dijeron que pasarían meses (incluso años) hasta que comprendiéramos lo que había significado para nosotros el voluntariado. Creo que en Roma empezó mi propio proceso de entendimiento de lo que había supuesto Eslovaquia en mi vida y el balance es bastante positivo, aún cuando sigo sin saber si periodísticamente me sirve de algo. Lo seguiré pensando.
Esta semana he asistido a unas jornadas organizadas por la Consejería de Empleo, un despilfarro de recursos, a mi modo de parada de entender el mundo, pero interesante. Al menos las jornadas me han servido para darme cuenta de varias cosas: necesito un twitter y darle vida a mis blogs. La frase más repetida de la gente con la que me he cruzado ha sido: “no te desanimes, mujer”. Pero como le contaba a mi amiga Estefanía el otro día, creo que en enero dejaré de buscar trabajo en el ámbito intelectual y pondré los pies en el suelo.
Estos son tiempos de crisis, en todos los sentidos de la palabra. Yo, a titulo personal, necesito cambiar de paradigma, pero aún no he encontrado la forma. Se aceptan sugerencias.
martes, 24 de agosto de 2010
Posledne deñ
24 de agosto de 2010. Mi voluntariado acaba. Parece que ayer fue el 3 de octubre de 2009, es decir, el día que llegué. El tiempo se me ha pasado volando y ahora mismo creo que soy incapaz de hacer balance. Desde hace unas semanas vivo en un estado de nervios permamente que me dificulta pensar con claridad. A lo que se suma la fiesta de despedida de ayer que fue "katastrofa", como dicen por aquí.
El día ha amanecido gris. Quizás a Eslovaquia también le da pena mi partida. Ha sido un año intenso, además de bastante raro. En el camino he conocido a gente maravillosa que me han enseñado a ser fuerte incluso en la adversidad (espero poder seguir su ejemplo). He aprendido mucho y he pensado más.
Ahora llevo la maleta llena, pero dejo un poco de mi corazón aquí.
Lo dicho, el balance, cuando me recupere de la fiesta de ayer y de la desazón.
El día ha amanecido gris. Quizás a Eslovaquia también le da pena mi partida. Ha sido un año intenso, además de bastante raro. En el camino he conocido a gente maravillosa que me han enseñado a ser fuerte incluso en la adversidad (espero poder seguir su ejemplo). He aprendido mucho y he pensado más.
Ahora llevo la maleta llena, pero dejo un poco de mi corazón aquí.
Lo dicho, el balance, cuando me recupere de la fiesta de ayer y de la desazón.
sábado, 21 de agosto de 2010
Blog amigo
Hola a todos:
Os dejo el enlace del recién estrenado blog del grupo gitano de baile de Krupina que tan fascinada me tiene.
http://romanojilo.blogspot.com/
Os dejo el enlace del recién estrenado blog del grupo gitano de baile de Krupina que tan fascinada me tiene.
http://romanojilo.blogspot.com/
viernes, 20 de agosto de 2010
El Rocío eslovaco
Esta historia inauguraba este blog, pero como de eso hace ya varios meses, os la recuerdo. La última habitante del castillo de Stará L'ubovña era una infanta española, hermanastra de la madre de Juan Carlos I. Os dejo el artículo:
http://historiasigloxx.suite101.net/article.cfm/el-rocio-eslovaco
http://historiasigloxx.suite101.net/article.cfm/el-rocio-eslovaco
lunes, 16 de agosto de 2010
El corazón gitano de Eslovaquia
En otras ocasiones os he hablado de los gitanos en Eslovaquia y del grupo de baile Romano Jilo. Os dejo un reportaje que he elaborado al respecto:
http://minoriasetnicas.suite101.net/article.cfm/el-corazon-gitano-de-eslovaquia
http://minoriasetnicas.suite101.net/article.cfm/el-corazon-gitano-de-eslovaquia
martes, 27 de julio de 2010
Campamentos de verano
Mi idea originaria cuando empecé este blog era llenarlo de reportajes “periodísticos” sobre Eslovaquia, con el tiempo la idea me desbordó y acabé haciendo un relato más o menos detallado y más o menos insulso de mi paso por este país en el corazón de Europa.
Hace tres semanas mi idea originaria era ir contando día por día mi experiencia con los niños. Al final, llegaba demasiado cansada como para poner en orden las impresiones del día y por la mañana no tenía fuerzas para levantarme y escribir.
Así que como una metáfora más de mi vida (la alegría de la idea originaria y en lo que queda; “lo que iba a ser, la mierda que ha sido” que diría Sabina) no he cumplido ni el objetivo primigenio del blog ni el secundario. Aún así me gustaría hacer un resumen de mi experiencia intensiva con los niños (y con los adultos).
El primer campamento empezó bien, con una excursión al campo muy interesante y tormenta de verano incluida. El segundo día teníamos que ir a un parque acuático con los niños, pero hacía mucho frío, así que lo cambiamos por un centro comercial (muy educativo) y como allí no había nada que hacer al final fuimos al parque acuático. Afortunadamente, ninguno se pilló un resfriado. El tercer día fue horrible: desorganización de los mayores y los niños insoportables. Pillé a una niña riéndose de mí y la verdad es que me sentí muy mal. Yo estaba poniendo todo mi empeño en hacer las cosas bien y no servía de nada. Racionalmente sabía que no me podía poner así por una niña de ocho años, pero mi baja autoestima no necesita mucho para hundirse. Afortunadamente, el último día decidí tomarme “menos en serio” el trabajo y me lo pasé mejor.
El segundo campamento empezó con mucho calor y siguió así toda la semana. El primer día montamos a caballo y jugamos al minigolf. El segundo día fuimos al zoo (nunca entenderé el placer de ver en cautividad a unos animales a los que la naturaleza hizo para correr libres). El tercero y el cuarto fuimos al parque acuático. Como había decidido tomarme el trabajo con más calma, incluso me lo pasé bien. La verdad es que mis largos ratos en el jacuzzi ayudaron, jeje. El viernes subimos al castillo a ver una obra de teatro. Era el típico cuento de princesas embrujadas, dragones y pretendientes que las rescatan, pero moviéndonos por las distintas estancias del castillo. No sé los niños, pero a mí me encantó. Después pizza, piscinita y a casa.
El último campamento empezó de manera desastrosa y esa fue su tónica. Hay gente que te parece la mar de responsable y cuando trabajas codo a codo con ellos descubres lo equivocada que estabas. El primer día fuimos a ver un museo de pintura. A mí me pareció interesantísimo, pero a los niños no les interesaba lo más mínimo y claro con el aburrimiento su comportamiento no fue precisamente ejemplar. Después fuimos a Kezmarok para el almuerzo y la segunda parte del día. El almuerzo no sólo no lo habían ordenado, sino que ni siquiera tenían idea de dónde comer. Niños para arriba, niños para abajo. Hambrientos y cansados. Al final, nos tomamos una hamburguesa del puesto más cutre de la ciudad, de pie, en la calle. Por si fuera poco, la segunda parte de la excursión era ¡ir al Tesco! ¡Vivan las actividades educativas! Educando en valores, sí señor. Pero lo más increíble de todo fue ¡que tampoco se sabían el camino! Al día siguiente teníamos una excursión al campo. Subir un poco, llegar a una explanada, jugar, almorzar y volver en bus. Sonaba bien, la verdad, pero se convirtió en una auténtica pesadilla. La monitora “responsable” se equivocó de camino y estuvimos dando vueltas por el bosque cuatro horas. Cuando por fin llegamos (reventados todos) al restaurante ¡no había comida! Al final, encontraron otro restaurante en el que me cobraron 5.35 euros por un filete de pollo minúsculo. Al día siguiente, el parque acuático; menos mal. El jueves estuvimos en el campamento histórico de la ciudad y en la piscina. Y el viernes, al fin acabó la pesadilla, en el parque acuático de nuevo.
En resumen, han sido tres semanas muy intensas y agotadoras en las que he redescubierto que mi sentido de la responsabilidad un día acabará conmigo. También me ha quedado claro que hay gente que le echa un morro increíble al asunto y se quitan de en medio en cuanto pueden, pero ésa es otra historia.
martes, 6 de julio de 2010
I Tábor. Día 1: Jarabinsko prielom
¡Ha llegado el verano! ¡Y con el verano, las vacaciones!
Bueno, en Eslovaquia, que ha llegado el verano no se nota mucho. A ratos llueve, a ratos hace sol y bastante calor (no como en Sevilla, claro), a ratos hace frío, a ratos creo que voy a volar con el viento que hace. Una locura, vaya. Pero que las vacaciones han llegado sí se nota. El bar está lleno entre semana, la gente no tiene prisa y han empezado los campamentos de verano en el Centro en el que trabajo. Bueno, lo de campamentos es un decir eslovaco, claro. Los padres sueltan a los niños a las 8, nosotros lidiamos con ellos hasta las 4 y a dormir con mamá.
Hoy ha sido el primer día. Los niños que van llegando. El papeleo. El típico padre rezagado. Y luego las dinámicas de presentación. Juego va, juego viene.
Como somos cuatro "adultos" (lo entrecomillo porque yo me siento más niña que los niños) pues hemos hecho cuatro grupos. A mí me han tocado 5 niños: dos peleándose entre ellos en plan broma, un culillo mal asiento, uno un poco más mayor y el niño marginado sin amigos. A este último ha habido un niño de otro grupo desde las 9 de la mañana yendo detrás de él para pegarle. La verdad es que el niño pegón me ha aguado un poco el día porque además de pegarle a este se ha dedicado a chinchar a las niñas y a hacerse el chulito conmigo. Pero bueno, omitamos este episodio.
La verdad es que los niños dan vida, pero te chupan toda la energía vital.
Hoy hemos ido de senderismo. Bus hasta el pueblo de al lado y montañita arriba y montañita abajo hasta llegar a un riachuelo cuyo margen conduce a una pequeña cascadita que se llama Jarabinsko prielom. No hemos tenido ningún percance y al volver ha habido tiempo de jugar en la hierba. Luego ha empezado la tormenta, pero estábamos a buen resguardo y comiendo salchichas. Más juegos. Y bus de vuelta. Y mañana más.
De lo divino...
Ayer fue fiesta nacional en Eslovaquia.
Una de las cosas que más me impactan de Eslovaquia es su profunda religiosidad. Especialmente, me impacta el número de creyentes y practicantes entre los jóvenes. Aunque, sin duda, la religión no tiene el mismo significado en Eslovaquia que en España.
La represión comunista en el ámbito religioso ha conseguido exactamente el efecto contrario. El fervor es asombroso. Un domingo cualquiera si pasas cerca de la iglesia (lo he comprobado aquí y también en Bratislava) la gente está fuera siguiendo la misa porque no hay sitio dentro. Es realmente asombroso.
En cierta medida, la rebeldía en los países del Este consiste en ser religioso.
Otra cosa que a una española de educación católica sorprende es el profundo respeto por las religiones ajenas. El catolicismo apostólico y romano es mayoritario, pero no es único. También hay ortodoxos y grecocatólicos. Si he entendido bien, los grecocatólicos eran una rama de los ortodoxos que acabó separandose de ésta e integrandose en la Iglesia Católica. Es decir, ahora son católicos, pero sus sacerdotes no tienen voto de castidad (no es que tengan una vida sexual libre -al menos, no en teoría, jeje- sino que se pueden casar). Hay familias en las que, por ejemplo, el padre es grecocatólico y la madre católica-romana; entonces el niño hace el bautizo en una iglesia y la comunión en otra. Todo bastante mezclado, intercalado y en perfecta armonía.
¿Y este rollo que tiene que ver con la fiesta nacional eslovaca?, os preguntaréis. Sed pacientes.
Allá por el mes de noviembre (el 17 si no me falla la memoria) se celebró la Revolución checoeslovaca (ésa por la que se libraron del yugo de Moscú). Sin embargo, me llamó la atención de que fue un día laborable y pasó sin pena ni gloria.
Ahí quedó la cosa.
El lunes (nadie nos avisó de que era fiesta) nos plantamos en el Centro para encontrarnos con la puerta cerrada. Cuando volvíamos del trabajo nos encontramos con un compañero de trabajo que, además de reírse de nosotras, nos dijo que era fiesta nacional. ¿Qué celebráis?, pregunté yo. San Cirilo y San Metodio, contesto él. Y mis ojos como platos no daban crédito al hecho de que la fiesta nacional eslovaca sea San Cirilo y San Metodio.
Cirilo y Metodio eran dos hermanos de Tesalónica que se dedicaron a evangelizar estas tierras. Es decir, la Fiesta Nacional eslovaca conmemora el momento en el que empezaron a ser cristianos. Hasta tal punto es trascendental la religión en este pequeño país al otro lado del telón de acero. Ver para creer, nunca mejor dicho.
Una de las cosas que más me impactan de Eslovaquia es su profunda religiosidad. Especialmente, me impacta el número de creyentes y practicantes entre los jóvenes. Aunque, sin duda, la religión no tiene el mismo significado en Eslovaquia que en España.
La represión comunista en el ámbito religioso ha conseguido exactamente el efecto contrario. El fervor es asombroso. Un domingo cualquiera si pasas cerca de la iglesia (lo he comprobado aquí y también en Bratislava) la gente está fuera siguiendo la misa porque no hay sitio dentro. Es realmente asombroso.
En cierta medida, la rebeldía en los países del Este consiste en ser religioso.
Otra cosa que a una española de educación católica sorprende es el profundo respeto por las religiones ajenas. El catolicismo apostólico y romano es mayoritario, pero no es único. También hay ortodoxos y grecocatólicos. Si he entendido bien, los grecocatólicos eran una rama de los ortodoxos que acabó separandose de ésta e integrandose en la Iglesia Católica. Es decir, ahora son católicos, pero sus sacerdotes no tienen voto de castidad (no es que tengan una vida sexual libre -al menos, no en teoría, jeje- sino que se pueden casar). Hay familias en las que, por ejemplo, el padre es grecocatólico y la madre católica-romana; entonces el niño hace el bautizo en una iglesia y la comunión en otra. Todo bastante mezclado, intercalado y en perfecta armonía.
¿Y este rollo que tiene que ver con la fiesta nacional eslovaca?, os preguntaréis. Sed pacientes.
Allá por el mes de noviembre (el 17 si no me falla la memoria) se celebró la Revolución checoeslovaca (ésa por la que se libraron del yugo de Moscú). Sin embargo, me llamó la atención de que fue un día laborable y pasó sin pena ni gloria.
Ahí quedó la cosa.
El lunes (nadie nos avisó de que era fiesta) nos plantamos en el Centro para encontrarnos con la puerta cerrada. Cuando volvíamos del trabajo nos encontramos con un compañero de trabajo que, además de reírse de nosotras, nos dijo que era fiesta nacional. ¿Qué celebráis?, pregunté yo. San Cirilo y San Metodio, contesto él. Y mis ojos como platos no daban crédito al hecho de que la fiesta nacional eslovaca sea San Cirilo y San Metodio.
Cirilo y Metodio eran dos hermanos de Tesalónica que se dedicaron a evangelizar estas tierras. Es decir, la Fiesta Nacional eslovaca conmemora el momento en el que empezaron a ser cristianos. Hasta tal punto es trascendental la religión en este pequeño país al otro lado del telón de acero. Ver para creer, nunca mejor dicho.
... y de lo humano
La primera vez que oí hablar de Sekier, me fascinó. Una casa en mitad del campo eslovaco perteneciente a una ecovilla en la que la gente sólo consume alimentos que producen ellos mismos y cada uno aporta lo que sabe a la comunidad. Hornear el pan, trabajar la lana, ordeñar las cabras, cuidar el huerto o preparar la leña para el invierno son algunas de las tareas cotidianas de los habitantes de esta casa tan particular.
La primera vez que oí hablar de Sekier fue a través de los tres voluntarios europeos que viven allí este año y con los que coincidí en los cursos de formación. Y me dije: tengo que conocer aquello.
Así que este fin de semana, aprovechando su festival anual, decidí hacer una visita. Cuatro horas de coche, una tormenta brutal y diez minutos montaña arriba después, estaba allí.
La cosa prometía. Familias muy hippies con los niños descalzos. Campamento improvisado. Percusión. Instrumentos de viento africanos que no había visto nunca. Pintura. Fotografía. Té. Un cine en un establo (la mar de fresquito, por cierto). Vegetarianos de todos los tipos. Meditación. Baile. Tienda dedicada a las actividades para los niños. Las cabras. La pobre oveja marginada. Los cachorritos. La biblioteca en un pajar. La cocina de leña. El telar. La rueca. Todo el mundo descalzo. La luna creciente. Las canciones tradicionales a la luz de la lumbre. La noche al raso. La cosa prometía y fue estupenda.
Aunque no creo que me haga microbiótica (a este grupo de vegetarianos los he descubierto este finde), no creo que encuentre un estilo de vida más armonioso. Si en algún lado está la felicidad, seguro que se parece a Sekier.






La primera vez que oí hablar de Sekier fue a través de los tres voluntarios europeos que viven allí este año y con los que coincidí en los cursos de formación. Y me dije: tengo que conocer aquello.
Así que este fin de semana, aprovechando su festival anual, decidí hacer una visita. Cuatro horas de coche, una tormenta brutal y diez minutos montaña arriba después, estaba allí.
La cosa prometía. Familias muy hippies con los niños descalzos. Campamento improvisado. Percusión. Instrumentos de viento africanos que no había visto nunca. Pintura. Fotografía. Té. Un cine en un establo (la mar de fresquito, por cierto). Vegetarianos de todos los tipos. Meditación. Baile. Tienda dedicada a las actividades para los niños. Las cabras. La pobre oveja marginada. Los cachorritos. La biblioteca en un pajar. La cocina de leña. El telar. La rueca. Todo el mundo descalzo. La luna creciente. Las canciones tradicionales a la luz de la lumbre. La noche al raso. La cosa prometía y fue estupenda.
Aunque no creo que me haga microbiótica (a este grupo de vegetarianos los he descubierto este finde), no creo que encuentre un estilo de vida más armonioso. Si en algún lado está la felicidad, seguro que se parece a Sekier.
miércoles, 30 de junio de 2010
Mis artículos
Os dejo un par de artículos que he publicado sobre la situación de Kirguizistán y la problemática del Valle de Fergana:
http://guerrasconflictosarmados.suite101.net/article.cfm/valle-de-fergana-punto-caliente-del-planeta
http://guerrasconflictosarmados.suite101.net/article.cfm/kirguizistn-dice-si-a-la-democracia
http://guerrasconflictosarmados.suite101.net/article.cfm/valle-de-fergana-punto-caliente-del-planeta
http://guerrasconflictosarmados.suite101.net/article.cfm/kirguizistn-dice-si-a-la-democracia
Máster de creación literaria
Os dejo la dirección de un máster de creación literaria que se va a poner en marcha el año que viene en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla. El master está dirigido por el profesor Miguel Nieto y la subdirectora es la gran profesora Mercedes Comellas. Si conocéis a alguien a quien pueda serle útil esta información, por favor, difundidlo.
www.master.us.es/escrituracreativa/
www.master.us.es/escrituracreativa/
martes, 29 de junio de 2010
Poniendo en valor
Poner en valor. Ésa era la expresión que utilizaba una gran amiga mía (una gran arqueóloga en proyecto, además) cuando hablábamos de patrimonio esta navidad. Me quedé pensando en esa expresión y en la sabiduría que encierra e incluso se la robé en una entrevista que me hicieron.
Estos días he vuelto a recordarla. Y es que me he dado cuenta de que los eslovacos, aunque probablemente no lo sepan, saben hacerlo perfectamente. Poner en valor.
El pueblo en el que yo vivo es pequeño (apenas 16.000 habitantes), aunque aquí sea algo así como una gran urbe. El pueblo en el que yo vivo en sí no es nada del otro mundo: bloques de pisos soviéticos horrorosos, megacasas cerca de chabolas, un par de iglesias de cada confesión (que a una española amante del barroco y que ha dedicado 3 meses de su vida a recorrer Italia de punta a punta no impresionan mucho, la verdad) y poco más. Sin embargo, le sacan un partido estupendo.
Lo que tiene más valor en el pueblo es el castillo (cuya última habitante está profundamente ligada a Sevilla, tal y como os conté recién inaugurado este espacio). El castillo de Stará L’ubovña es uno de los más bonitos que he visto en mi vida y el mejor conservado de todos los que he visitado. Desde arriba contempla al pueblo, majestuoso, como si el tiempo no hubiera pasado por él. Es realmente asombroso. Y, de noche, cuando está iluminado es un espectáculo digno de ver. Yo, dada como soy a imaginaciones inútiles, a menudo reconstruyo en mi mente cómo sería la vida de aquel castillo. Cierro los ojos y me traslado en el tiempo y paso horas inventando historias fantásticas.
Si este castillo estuviese en España, estoy segura de que estaría completamente abandonado. Hace algún tiempo hice la ruta de los castillos de los templarios en Extremadura por recomendación de una amiga. Me fascinaron a la vez que me asombró el que estuvieran totalmente dejados de la mano de Dios. Algún tiempo después, visité algunos castillos de la provincia de Toledo y exactamente igual.
Afortunadamente, esto no es España y aquí miman sus recursos como si se tratara de hijos. Así que si uno tiene un castillo, lo mejor es aprovecharlo.
Con la llegada del buen tiempo, los eslovacos están deseando salir a disfrutar de los pocos rayos de sol que hay (aunque cuando hay, pegan fuerte). Así que en las últimas semanas organizamos la gymkana en el bosque de la que os hablé en otra entrada y un concurso escolar en el castillo. En el concurso había que superar diversas pruebas (desde subir una colina cargado con cubos de agua hasta escalar a lo alto de una de las torres pasando por juegos típicos eslovacos) en las que ibas consiguiendo llaves. Evidentemente, ganaba el que más llaves consiguiese.
Disfruté como una enana (era la fotógrafa oficial del evento y me pasé todo el día dando vueltas por el castillo y hablando con la gente) y me pareció una idea magnífica el aprovechar de esa manera ese lugar tan especial. Además, en la entrega de premios me vestí de princesita y eso siempre alegra.



La semana pasada tuvo lugar una de las actividades más entretenidas de mi estancia aquí. Pivni-pochod se llamaba, algo así como beber-andar. El marco era incomparable: el parque nacional de Pieniny. Pieniny y el Cerveny Clastor están situados junto al río Dunaj que es el que marca la frontera con Polonia. La idea era simple y divertida: 8 kilómetros, por cada kilómetro una cerveza (una cerveza de las de aquí, entiéndase, es decir, medio litro). Una que es abstemia (o hace lo que puede por serlo) se bebió 7 kofolas (la hermana comunista de la Coca-cola) y 1 cerveza. Al llegar a la meta: gulas (una especie de guiso de patatas), concierto de música tradicional al aire libre, tómbola, conciertillo más bailongo y un concierto de jazz en el que la gente bailó muchísimo y que fue precioso. Así que allí estaba yo, Antonia Ceballos, en un parque natural eslovaco escuchando música folk (que me encanta) y pensando en lo del valor y en lo afortunada y feliz que era. Tan contenta estaba que pensé que sólo por disfrutar de aquel día merecía la pena haber acabado aquí (aunque no esté haciendo periodismo, con lo que me agobia, jeje).

Y este finde, ha sido el finde mágico. El viernes celebramos San Juan con un poquillo de retraso, pero a lo grande. La fiesta era en el “campamento histórico”, una recreación de un campamento militar medieval. Primero, una comedia de enredo divertidísima, muy bella y muy poética. Después, los actores le prendieron fuego a la hoguera de San Juan. En ella, quemé mentalmente todos los malos rollos (que han sido muchos) de los últimos tiempos.

A continuación, un espectáculo de Danza del vientre en el que acabé completamente enamorada de una de las bailarinas. Pero quedaba lo mejor: los juegos con el fuego. Al principio me resultó lo de siempre. Gente que se pasa el fuego por el cuerpo y se tortura con pinchos y cristales. Pero la cosa empezó a mejorar con otro poquito de Danza del Vientre con ¡velas en la cabeza! Y me terminó de conquistar con una pelea de espadas ¡con fuego! Fue lo más increíble que he visto en mucho tiempo.
Después, amigos, risas, intentos de andar con los palos esos tan típicos de aquí, cantos junto a la hoguera y un muy buen sabor de boca.

El sábado por la noche nos fuimos a lo alto de una colina desde la que se divisaba tooooda Stará Lubovña, Nova Luvobña y el maravilloso castillo. De nuevo, hoguerita, amigos, música, pero la noche me tenía reservado algo muy especial. En un punto, me dice un amigo: ven conmigo. Yo cogidita de su mano lo sigo, vienen también mis compis de piso y mi querida Mirka (a menudo pienso que todo esto vale la pena sólo por haber tenido la suerte de conocerla); no sé a dónde vamos. Llegamos a un árbol. Sube, me dice. Yo: ¿estás loco? Sube. Y subo (no sé decirle que no a un niño guapo). Por segunda vez en mi vida me subo a un árbol. Y él empieza a contar que se trata de un árbol mágico. Y yo empiezo a sentir que tiene razón. El silencio de la noche, seis personas subidas al mismo árbol, el castillo a lo lejos (aunque no se vea) y el viento soplando muy fuerte. Y ese viento en mi cara en aquel árbol mágico me recuerda que estoy misteriosa y milagrosamente viva. Me recuerda que soy libre y que puedo emplear mi libertad en lo que quiera. Me invita a seguir soñando y a renovar mis esperanzas. Y vuelvo a pensar que sólo por ese momento todo merece la pena.
Aquella noche pasé un frío espantoso y por la mañana me quemé la carita con el sol, pero no importa porque me sentí más viva que nunca.


(El árbol mágico es el de la derecha)
Estos días he vuelto a recordarla. Y es que me he dado cuenta de que los eslovacos, aunque probablemente no lo sepan, saben hacerlo perfectamente. Poner en valor.
El pueblo en el que yo vivo es pequeño (apenas 16.000 habitantes), aunque aquí sea algo así como una gran urbe. El pueblo en el que yo vivo en sí no es nada del otro mundo: bloques de pisos soviéticos horrorosos, megacasas cerca de chabolas, un par de iglesias de cada confesión (que a una española amante del barroco y que ha dedicado 3 meses de su vida a recorrer Italia de punta a punta no impresionan mucho, la verdad) y poco más. Sin embargo, le sacan un partido estupendo.
Lo que tiene más valor en el pueblo es el castillo (cuya última habitante está profundamente ligada a Sevilla, tal y como os conté recién inaugurado este espacio). El castillo de Stará L’ubovña es uno de los más bonitos que he visto en mi vida y el mejor conservado de todos los que he visitado. Desde arriba contempla al pueblo, majestuoso, como si el tiempo no hubiera pasado por él. Es realmente asombroso. Y, de noche, cuando está iluminado es un espectáculo digno de ver. Yo, dada como soy a imaginaciones inútiles, a menudo reconstruyo en mi mente cómo sería la vida de aquel castillo. Cierro los ojos y me traslado en el tiempo y paso horas inventando historias fantásticas.
Si este castillo estuviese en España, estoy segura de que estaría completamente abandonado. Hace algún tiempo hice la ruta de los castillos de los templarios en Extremadura por recomendación de una amiga. Me fascinaron a la vez que me asombró el que estuvieran totalmente dejados de la mano de Dios. Algún tiempo después, visité algunos castillos de la provincia de Toledo y exactamente igual.
Afortunadamente, esto no es España y aquí miman sus recursos como si se tratara de hijos. Así que si uno tiene un castillo, lo mejor es aprovecharlo.
Con la llegada del buen tiempo, los eslovacos están deseando salir a disfrutar de los pocos rayos de sol que hay (aunque cuando hay, pegan fuerte). Así que en las últimas semanas organizamos la gymkana en el bosque de la que os hablé en otra entrada y un concurso escolar en el castillo. En el concurso había que superar diversas pruebas (desde subir una colina cargado con cubos de agua hasta escalar a lo alto de una de las torres pasando por juegos típicos eslovacos) en las que ibas consiguiendo llaves. Evidentemente, ganaba el que más llaves consiguiese.
Disfruté como una enana (era la fotógrafa oficial del evento y me pasé todo el día dando vueltas por el castillo y hablando con la gente) y me pareció una idea magnífica el aprovechar de esa manera ese lugar tan especial. Además, en la entrega de premios me vestí de princesita y eso siempre alegra.
La semana pasada tuvo lugar una de las actividades más entretenidas de mi estancia aquí. Pivni-pochod se llamaba, algo así como beber-andar. El marco era incomparable: el parque nacional de Pieniny. Pieniny y el Cerveny Clastor están situados junto al río Dunaj que es el que marca la frontera con Polonia. La idea era simple y divertida: 8 kilómetros, por cada kilómetro una cerveza (una cerveza de las de aquí, entiéndase, es decir, medio litro). Una que es abstemia (o hace lo que puede por serlo) se bebió 7 kofolas (la hermana comunista de la Coca-cola) y 1 cerveza. Al llegar a la meta: gulas (una especie de guiso de patatas), concierto de música tradicional al aire libre, tómbola, conciertillo más bailongo y un concierto de jazz en el que la gente bailó muchísimo y que fue precioso. Así que allí estaba yo, Antonia Ceballos, en un parque natural eslovaco escuchando música folk (que me encanta) y pensando en lo del valor y en lo afortunada y feliz que era. Tan contenta estaba que pensé que sólo por disfrutar de aquel día merecía la pena haber acabado aquí (aunque no esté haciendo periodismo, con lo que me agobia, jeje).

Y este finde, ha sido el finde mágico. El viernes celebramos San Juan con un poquillo de retraso, pero a lo grande. La fiesta era en el “campamento histórico”, una recreación de un campamento militar medieval. Primero, una comedia de enredo divertidísima, muy bella y muy poética. Después, los actores le prendieron fuego a la hoguera de San Juan. En ella, quemé mentalmente todos los malos rollos (que han sido muchos) de los últimos tiempos.
A continuación, un espectáculo de Danza del vientre en el que acabé completamente enamorada de una de las bailarinas. Pero quedaba lo mejor: los juegos con el fuego. Al principio me resultó lo de siempre. Gente que se pasa el fuego por el cuerpo y se tortura con pinchos y cristales. Pero la cosa empezó a mejorar con otro poquito de Danza del Vientre con ¡velas en la cabeza! Y me terminó de conquistar con una pelea de espadas ¡con fuego! Fue lo más increíble que he visto en mucho tiempo.
Después, amigos, risas, intentos de andar con los palos esos tan típicos de aquí, cantos junto a la hoguera y un muy buen sabor de boca.
El sábado por la noche nos fuimos a lo alto de una colina desde la que se divisaba tooooda Stará Lubovña, Nova Luvobña y el maravilloso castillo. De nuevo, hoguerita, amigos, música, pero la noche me tenía reservado algo muy especial. En un punto, me dice un amigo: ven conmigo. Yo cogidita de su mano lo sigo, vienen también mis compis de piso y mi querida Mirka (a menudo pienso que todo esto vale la pena sólo por haber tenido la suerte de conocerla); no sé a dónde vamos. Llegamos a un árbol. Sube, me dice. Yo: ¿estás loco? Sube. Y subo (no sé decirle que no a un niño guapo). Por segunda vez en mi vida me subo a un árbol. Y él empieza a contar que se trata de un árbol mágico. Y yo empiezo a sentir que tiene razón. El silencio de la noche, seis personas subidas al mismo árbol, el castillo a lo lejos (aunque no se vea) y el viento soplando muy fuerte. Y ese viento en mi cara en aquel árbol mágico me recuerda que estoy misteriosa y milagrosamente viva. Me recuerda que soy libre y que puedo emplear mi libertad en lo que quiera. Me invita a seguir soñando y a renovar mis esperanzas. Y vuelvo a pensar que sólo por ese momento todo merece la pena.
Aquella noche pasé un frío espantoso y por la mañana me quemé la carita con el sol, pero no importa porque me sentí más viva que nunca.
(El árbol mágico es el de la derecha)
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